Contrario a lo que la mayoría de los colombianos piensan, los páramos no son lugares aislados y solitarios en donde la naturaleza está intacta. Según cifras del Instituto Humboldt, en estos frágiles ecosistemas habitan aproximadamente 200.000 personas que han vivido allí por generaciones de actividades como la minería y la agricultura.

Esto nunca fue un problema para ellos, pero todo cambió en 2009, cuando la posibilidad de que en el páramo de Santurbán se ejecutara un proyecto de minería de oro a gran escala alertó a todo el país sobre la falta de claridad en torno a los lugares que se debían destinar a la conservación y los que se podían utilizar para la explotación de recursos minerales.

Así fue como estalló un conflicto que aún sigue vigente y sin mayores perspectivas de solución en el corto plazo. La empresa Minesa presentó hace un mes un estudio de impacto ambiental de un proyecto de explotación de oro a gran escala en las inmediaciones de Santurbán, lo cual despertó nuevamente la oposición de los ambientalistas que están convocando una marcha para la tarde de este viernes en Bucaramanga.

Una voz poco escuchada en este debate ha sido la de los habitantes de los pueblos ubicados cerca o al interior de Santurbán, quienes han visto impávidos cómo se discute sobre sus vidas sin que su opinión tenga mayor incidencia en las decisiones. Para revertir esa situación se organizaron en la Asociación de Municipios de Santurbán, la cual aglutina a los alcaldes de Vetas, California, Suratá, Matanza, Charta y Tona para construir una posición común en torno al futuro de la región.

Ivonne González es la representante legal de la Asociación y en esta charla con Semana Sostenible explica su posición frente al proyecto de Minesa y a la marcha de esta tarde para manifestarse en contra de él.

SEMANA SOSTENIBLE: ¿Cómo ve la marcha de esta tarde?

IVONNE GONZÁLEZ: Para nosotros no tiene ninguna validez porque es una marcha estrictamente política encabezada por la izquierda de este país. Robledo, Claudia López, Petro, Navarro e incluso las Farc se han manifestado a favor de la misma, y eso deja ver que el trasfondo es político y que no tienen argumentos reales para oponerse al proyecto de Minesa. Ellos están contra la región de Soto Norte y no contra un proyecto de minería en particular porque actúan como si no existiera gente en el páramo.

S.S.: ¿Cuál es la posición de la Asociación frente al proyecto de Minesa?

I.G.: Los alcaldes han sacado comunicados en los que públicamente respaldan la minería bien hecha, legal, con todos los estándares. Para nosotros el proyecto es viable porque nos ha brindado desarrollo, ha servido de apalancamiento para obras en vías, educación, cultura, salud, etc. Pero hay que aclarar que no somos los que tenemos que dar viabilidad técnica al proyecto, porque eso es responsabilidad la Anla que es la que tiene los profesionales especializados en estos temas. Entonces socialmente lo respaldamos porque Minesa nos ha demostrado que hacen las cosas bien, pero la decisión es de la Anla. Ellos son los garantes y nosotros nos acogeremos a lo que ellos digan. No podemos caer en el mismo juego de los antimineros que hablan sin saber nada, haríamos mal en defender técnicamente sin saber los detalles técnicos del proyecto.

S.S.: ¿Qué cree que pasaría en la región si la Anla le niega la licencia ambiental a Minesa?

I.G.: Se nos viene la minería ilegal. Eso lo tenemos muy claro porque nos pasó cuando Eco Oro paró las operaciones. Afortunadamente lo alcanzamos a controlar porque era gente de la propia región la que se estaba metiendo a las malas a las minas, pero sabemos que eso puede volver a pasar y de peor manera. Acá estamos hablando de oro, no de carbón o petróleo que si el gobierno dice que no, eso se queda en la tierra. Todo el mundo sabe dónde está, cuánto es y cómo sacarlo. Entonces vemos el riesgo de que lleguen los fusiles a asegurar que ese oro no se quede ahí guardado sin importar si tienen que usar mercurio y explosivos o lo que sea necesario. A veces pareciera que eso es lo que buscan los antimineros cuando se oponen a este tipo de proyectos legales.

S.S.: Pero los líderes de la marcha dicen que no están contra la minería ancestral o tradicional sino contra la mega minería…

I.G.: Eso es mentira. Cuando ellos gritan agua sí, oro no, agua sí, minería no, están diciendo que no quieren ningún tipo de minería. Ellos demandaron la resolución de delimitación del páramo pero en ninguna parte del texto mencionaron el arraigo o la tradicionalidad que tenemos en pueblos como Vetas o California donde se ha hecho esa actividad por siglos. Ellos no hablan de personas sino solo de bosques y lagunas. Pero al final ni siquiera son ambientalistas, sino solo antimineros, porque si fueran ambientalistas no solo se preocuparían por el agua que les llega a Bucaramanga sino por la que sale hacia abajo toda sucia y contaminada.

S.S.: ¿Cómo analiza el futuro de la región con todo lo que está pasando en torno a la minería?

I.G.: Estoy muy preocupada de ver a mi gente, a mi comunidad tan mal. Tengo mucha angustia porque no sabemos qué va a pasar con nosotros. Hace 10 años estábamos tranquilos, en paz, nunca se habló de esto y de un momento a otro nos cambió la vida y pareciera que fuéramos culpables por haber nacido en un páramo. El gobierno nacional es el que debe pararle bolas a esto porque no es solo delimitar los páramos y hasta luego. Ni soluciones tenemos porque no se puede invertir nada en esta zona. Siento que nos quieren sacar de acá, nos quieren desplazar para que esto quede a disposición de los violentos. El ejército vendrá a cuidar seis meses y después se van, pero acá queda el oro y eso se saca porque se saca.

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