Philippe Lacoste es embajador delegado para las negociaciones para la protección del clima de la delegación francesa en la COP21, la 21° Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará del 30 de noviembre al 11 de diciembre de 2015 en París.
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DW: A finales de año se reunirán los líderes políticos de los 196 Estados Miembros de las Naciones Unidas, en París, para negociar sobre un acuerdo climático nuevo con el fin de reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Será la conferencia sobre cambio climático más importante de la década, ya que se trata nada menos que de salvar el planeta. No obstante, para muchos el cambio climático es un tema árido y desalentador. ¿Por qué motivo no debería la gente ser indiferente a esta conferencia?

Philippe Lacoste: Es gracioso que utilice la palabra "árido", ya que en efecto se trata de un tema árido. Actualmente estamos experimentando condiciones meteorológicas extremas, tales como las recientes olas de calor y la escasez de agua, ambas relacionadas con el cambio climático. Los efectos del cambio climático no son sólo una teoría, sino que ya los estamos viviendo.

Esa es la razón de que representantes de 196 países se reúnan en París a finales de año. Todos ellos tienen ideas diferentes sobre cómo hacer frente al cambio climático, pero estamos trabajando juntos para limitar el calentamiento global a dos grados centígrados, un objetivo muy ambicioso. Desde hace algún tiempo discutimos sobre un nuevo acuerdo para el clima y finalmente ??queremos ofrecer un tratado en la capital francesa. Por eso esta conferencia es importante y emocionante.

¿Qué puntos se van a tratar exactamente en el acuerdo sobre el clima?

Ya tenemos metas a largo plazo, como por ejemplo limitar el calentamiento global a dos grados centígrados, lo que podríamos incluir en el acuerdo. Probablemente para lograr ese objetivo a largo plazo, de mantener el calentamiento global del planeta bajo, incluiremos otras metas. Por ejemplo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a una cantidad determinada de aquí a 2050. Asimismo, tenemos que encontrar formas de ayudar a aquellos países que ya están sufriendo las consecuencias del cambio climático, como es el caso de pequeños estados insulares.

¿Qué países jugarán un papel esencial en las negociaciones?

Los principales emisores de gases de efecto invernadero. Entre los países industrializados, hablamos de Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia. Mientras que, entre los llamados países en desarrollo, incluiríamos a China y a la India. Estos son los principales países que tenemos que tener a bordo, ya que su contribución es crucial si queremos reducir las emisiones.

¿Cuál será el mayor reto de la COP21?

El mayor reto será llegar a un acuerdo universal y jurídicamente vinculante. Ésta será una tarea difícil porque significa que los 196 Estados Miembros de las Naciones Unidas tienen que llegar a un consenso. Sin embargo, de acuerdo con el sistema de la ONU, cada país tiene derecho de veto. De este modo, Tuvalu tiene, con 10.000 habitantes, el mismo derecho al veto que los grandes países como EE.UU. o China.

De tal forma que si algunos países no pueden ponerse de acuerdo sobre cuestiones clave, tendremos que encontrar una solución sobre cómo reformular el texto del tratado sobre estas materias hasta que todos los países lleguen a un pacto. Es una situación similar a cuando se negocia el precio de una casa para su compra.

Con el fin de que los 196 Estados Miembros de la ONU puedan llegar a un acuerdo, los políticos discutirán a diario hasta bien entrada la noche. ¿Qué ocurre exactamente durante esos 12 días a puerta cerrada?

Realmente no sucede a puerta cerrada. Gran parte de las discusiones son públicas y accesibles para los observadores. Partimos de un texto escrito y durante esos días discutiremos las frases, la estructura y las palabras del acuerdo. Cada país tiene derecho a presentar sus ideas y hacer sugerencias, por lo que al final tendremos un texto redactado conjuntamente por todos los países. Por lo tanto, uno se puede imaginar a los delegados trabajando frente a la pantalla del ordenador, cambiando palabras, incluyendo paréntesis cuando no están de acuerdo con ciertos pasajes. El objetivo final es obtener un texto sin paréntesis, con el que todos estén de acuerdo.

Por lo tanto, podríamos decir que los 196 países intentan de alguna manera llegar a un acuerdo y firmar un tratado "jurídicamente vinculante". ¿Qué sucede, sin embargo, si un país no cumple con los requisitos? ¿O cuando un país da marcha atrás, como Canadá, después de haber firmado el Protocolo de Kyoto, nuestro actual acuerdo sobre el clima?

No tenemos policías ni sanciones internacionales ni cascos verdes para castigar a estos países. No es más que una revisión por pares. Los países se comprometen con ciertas medidas y cinco años después se reúnen de nuevo y exponen sus logros: "no hemos alcanzado nuestros objetivos por este u otro motivo". O tal vez: "hemos superado nuestras metas". Pero no hay ningún tribunal internacional de medio ambiente, a pesar de que se propone desde hace años.

¿Hasta qué punto es obligatorio, por lo tanto, ese acuerdo llamado "jurídicamente vinculante" si no hay una ley que asegure el cumplimiento de las promesas?

Puede haber sanciones o leyes a nivel nacional. Muchos países han aprobado, por ejemplo, leyes para mejorar la calidad del aire. Por lo que si no cumplen estas normas, pueden ser demandados ante un tribunal nacional. Pero en última instancia, es una obligación moral. Cuando los países firman el acuerdo para luego dar marcha atrás o no adherirse a él, pierden su credibilidad. A efectos del derecho internacional no es obligatorio, pero en términos de las relaciones internacionales sí.

Muchas personas han perdido la confianza en la política climática internacional y no creen que las conferencias sobre el clima, como la COP21, vayan a tener un impacto real. ¿Qué le diría a esos escépticos?

Puedo entender su punto de vista. El sistema de la ONU puede a veces ser frustrante, ya que le otorga a cada país el derecho al veto. Por este motivo, no avanza tan rápido como se desearía. Pero creo que las cosas están cambiando y hay muchas iniciativas provenientes de ciudades, empresas y asociaciones. Esto demuestra que actualmente la gente considera el cambio climático como un problema importante.

Eso es algo que queremos mostrar en París. Incluso si es difícil llegar a un acuerdo porque hay demasiadas partes y opiniones en la sala, puede suceder algo de todas formas. Creo que la gente ya no niega el fenómeno del cambio climático. El reto es encontrar un sistema colectivo para hacer frente al problema. Y eso debería de ser un sistema que involucra a todos, no sólo a los Estados. Eso es algo que estamos tratando de lograr en París.

¿Cuál sería el mejor resultado posible de la COP21?

El mejor resultado posible sería llegar a un acuerdo final. Y ese acuerdo no sería el fin de la historia, sino un nuevo comienzo, un nuevo sistema. Y espero realmente que lo consigamos

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