Caño Cristales es el principal atractivo turístico de La Macarena, está ubicado en un parque natural. En su suelo hay "fuentes de petróleo", como las ha llamado la comunidad.

La Macarena no siempre se llamó así. Los primeros pobladores de la zona, la familia González, la bautizaron El Refugio. La tierra a la ribera del río Guayabero se convirtió en 1954 en el hogar improvisado de unos cuantos desplazados. Poco a poco fue evolucionando hasta convertirse en municipio. Siempre tuvo el rótulo de paraíso y de tierra necesitada de la atención del Estado.

El conflicto la golpeó, también la siembra de coca en la bonanza de los años 80 y el abuso de la caza y venta de animales salvajes. A todo ha sobrevivido. Pedro Pablo lleva 52 años viviendo en estas tierras agrestes. Cuenta que cuando llegó no tenía ni con qué vestirse, pero que ahora siente que las cosas han cambiado. Se refiere al último año en el que las Farc pasaron de controlar la zona del Meta a acogerse al acuerdo de paz.

Pedro Pablo asistió a la manifestación en pro de la consulta minera. Foto: Astrid Suárez.

En esta era llamada posconflicto hay contrastes. Por un lado está el aliciente de que La Macarena ya no es un sitio al que se teme ir. Todo lo contrario: en el 2016 la visitaron más de 16.000 turistas, y este año se tiene estimado que serán al menos 20.000.

Aunque en el primer renglón de la economía del municipio está la ganadería, el turismo le está pisando los talones. Tanto así, que La Macarena estrenó hace poco su Secretaría de Turismo. En este momento los pobladores están trabajando como equipo y procurando que toda la cadena de servicios esté garantizada por ellos. Es un pueblo volcado a un propósito: trabajar en la formalidad.

Las fotografías del río de los cinco colores han conquistado a nacionales y extranjeros. No es una exageración decir que Caño Cristales es un paraíso en medio de la sierra.

Foto: Astrid Suárez.

“Sentimos el cambio en la seguridad, hoy puedo salir a un centro poblado, a una vereda a hacer reuniones de gobierno con los presidentes de junta o con la comunidad. Pero en el tema de inversión me da tristeza decir que no hemos tenido ese acompañamiento. Queremos que esto se revise”, aseguró el alcalde Ismael Medellín.

Este es el otro lado de la moneda en el que concuerdan tanto los pobladores como las autoridades: La Macarena necesita inversión para no perder la oportunidad de desarrollar su inmenso potencial.

Necesitan, por ejemplo, recursos para salud. En La Macarena quedó ubicada la Zona Veredal Transitoria de Normalización (ZVNT) del Yarí, por lo que han tenido que atender a exguerrilleros de las Farc cuando se han enfermado.

“Necesitamos poder tener un hospital o un centro de atención mejor para atender a toda la población que va a llegar de la zona, personas con enfermedades de la guerra”, advierte Medellín.

También necesitan dinero para vías. Llegar a La Macarena es una travesía. Por ejemplo si el viaje parte de Bogotá la ruta contempla Girardot- Neiva- Florencia-San Vicente, con un tiempo estimado de 17 horas de camino. Por eso, la opción que más recomiendan es la aérea, sin que sea la más económica.

“La paz nos llegó en un mal momento financiero, porque ni el gobierno nacional tiene los recursos que necesitamos para consolidar la paz, ni el Meta, que era el departamento de las regalías, las tiene, hoy el 20 por ciento se queda y el 80 se va para el resto del país. Pedimos la articulación y le decimos a la comunidad internacional que quiere trabajar en el departamento que hay un plan de desarrollo que fue construido participativamente, que vengan y empecemos a trabajar”, dijo la gobernadora del Meta, Marcela Amaya.

Otro de los grandes problemas del municipio es la seguridad. La poca presencia del Estado en la zona la hace propicia para que se generen brotes de violencia y para que otros grupos armados e incluso disidentes estén en la zona.

“Se están generando células de delincuencia en estos lugares donde estaban las Farc. Están llegando grupos armados de otro lugar o de la misma zona (…) sobre todo en el corredor de La Macarena a San Vicente del Caguán, en las partes desocupadas. La gente nos manifiesta que han tenido inconvenientes en Cristalinas, Las Delicias, la zona donde se hicieron los diálogos de paz con las Farc en el gobierno de Pastrana”, advirtió Medellín.

La Policía no cuenta con un consolidado de casos de extorsión y violencia, debido a que la gente en la zona rural teme denunciar y es donde más se presentan.

El Ejército hace presencia en el río Guayabal. Foto: Astrid Suárez.

“Queremos que nos dejen decidir”

Otra de las amenazas para La Macarena en tiempos de paz es el petróleo. Los macarenenses han solicitado que se realice una consulta popular para que sean ellos quienes decidan si quieren o no que en su municipio haya exploración y explotación minera de metales e hidrocarburos.

"¿Está usted de acuerdo con que se ejecuten actividades de exploración sísmica, perforación, explotación y producción de hidrocarburos y explotación minera dentro de la jurisdicción de La Macarena?”, fue la pregunta aprobada por el Tribunal Administrativo del Meta.

La consulta estaba programada para el 26 de noviembre, pero no se llevó a cabo. La Registraduría aseguró que no contaba con los recursos necesarios para realizarla: 30 millones de pesos.

La comunidad está inconforme, el día en que se tenía programada la consulta se manifestaron. “Queremos que nos dejen decidir”, gritaban. Según el alcalde de La Macarena, están esperando a que les den una nueva fecha de votación. “Nos dicen que solo es que el ministro de Minas y el Registrador se pongan de acuerdo y nos digan si hay recursos. No queremos que se explote el petróleo ni ninguna actividad minera”, precisó Medellín.

Actualmente no hay explotación minera en La Macarena, pero existen solicitudes. De hecho, el alcalde le contó a SEMANA que han descubierto que hay “otras licencias que estaban debajo de la manga por ahí escondidas que van a sacar ahora. Por eso queremos blindar [el territorio]”.

El miedo no es infundado. En Caño Cristales, por ejemplo, hay zonas en las que brota la brea de forma natural, en el subsuelo hay petróleo. La zona está protegida por ser un Parque Nacional Natural, sin embargo, los habitantes de La Macarena temen que esto no sea suficiente. “En este país hay mucha corrupción, qué tal logren cambiar las leyes y puedan entrar a explotar”, comentó María*.

“Hay una preocupación muy grande en varios municipios. El Meta es el principal productor de hidrocarburos, pero nosotros sabemos que hay unos municipios que son sagrados. La biodiversidad que tiene La Macarena tiene que defenderla Colombia, no solo nosotros. Por eso, todos en el Meta nos unimos para decir que no queremos explotación acá”, recalcó Amaya.

La Macarena sigue siendo el refugio de población vulnerable, tal como lo fue a mediados del siglo pasado. Sigue siendo un paraíso que espera ser respetado y visible.

*Nombre cambiado por petición de la fuente.

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