Foto: Paula Olson, National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA). Licencia Creative Commons.

La marsopa, también conocida como “vaquita de del mar”, es el cetáceo más pequeño del mundo. Suele confundirse mucho con los delfines cuyo hocico es puntiagudo, pero a diferencia de estos las marsopas tienen el hocico bastante redondo y apenas alcanzan los 1,5 metros de longitud.

La vaquita de mar desde 1996 figura en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como una de las 25 especies en mayor peligro de extinción, actualmente está en la categoría de peligro crítico. (Vea: Cambio climático condenará a la extinción a 1 de cada 6 especies)

Su población se ha reducido en un 40% en los últimos dos años debido a la pesca ilegal de la totoaba, un pez cuya vejiga es considerada una exquisitez en los mercados de Asia. Las mallas que se utilizan para cazar a la totoaba resultan ser idóneas para atrapar también a las marsopas, puesto que tienen unos agujeros del tamaño perfecto para que queden atascadas. De ahí que este tipo de redes conocidas como gillnets (en inglés, que significa redes-branquia o redes-agallas), estén prohibidas.

Según la National Geographic, se ha invertido muchísimo dinero en la salvación de la marsopa, la cual solo vive en el Golfo de California. El gobierno mexicano, por ejemplo, que ejerce supervisión sobre una parte de este mar ha prohibido el uso de las gillnets en dicha zona.

Pero los esfuerzos han sido insuficientes. Omar Vidal, el director ejecutivo del World Wildlife Foundation en México, declaró que “estamos perdiendo la batalla en contra de la pesca de la totoaba para poder salvar la vaquita”. Según el experto, una política legal severa podría poner fin a la pesca ilegal de estas dos especies y debe ser implementada pronto con la colaboración de tres países: México, Estados Unidos y China.

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