Imágen de la campaña que realizó Greenpeace contra la alianza que nunca se materializó entre Lego y Shell.

Desde 1932 Lego se ha dedicado a la fabricación de juguetes, pero fue en 1949 cuando la empresa danesa dejó de lado la madera como material principal para optar por el plástico como materia prima. Un cambio que catapultó a la compañía y le dio el reconocimiento mundial por los famosos bloques con los que juegan millones de niños y con los que varias personas han logrado hacer verdaderas obras de arte.

Sin embargo, la manufactura de las piezas y las minifiguras de personajes animados tiene un alto impacto en el medioambiente por la utilización de plástico con base en aceite. Según la compañía cerca del 75% de su huella de carbono proviene de la extracción y el refinamiento del uso del aceite en los juguetes. “Si observamos la huella de CO2 como una compañía, la mayor parte de nuestro impacto proviene de actividades offscreen – básicamente lo que sucede antes de que recibamos cualquier material crudo en nuestra fábrica”, asegura Roar Trangbaek, jefe de comunicaciones de Lego Group.

Ante este panorama la compañía, que ya cuenta con una granja eólica que brinda energía renovable para algunas de las fábricas, se percató que no estaban percatándose del problema que surge al utilizar como materia prima el plástico. (Vea: El problema de los residuos plásticos y el “séptimo continente”)

Por eso el objetivo desde este año a 2030 es encontrar un sustituto idóneo y amigable con el medio ambiente para el plástico. En 2016 con una inversión inicial de 150 millones de dólares Lego abrirá un centro de investigación de nuevos materiales sustentables mientras que se crearán 100 nuevos empleos dedicados a encontrar materiales nuevos para sus juegos y empaques.

Según la compañía con esto se busca que, “los ladrillos clásicos tengan la misma apariencia visual y táctil cuando la empresa haga el cambio; el material seguirá siendo plástico, pero de algo que no sea de aceite”.

Otra alternativa que se está poniendo en práctica es el reciclaje de algunos plásticos con base biosustentable, “el año pasado reciclamos el equivalente de 70 millones de ladrillos Lego”, pero todavía se necesita un proceso que garantice que el plástico reciclado tenga los parámetros de limpieza y seguridad para los consumidores. (Vea: ¿Qué ocurre con una botella de plástico una vez que es desechada?

Al mismo tiempo que esto ocurre Lego se está asociando con universidades y ongs para que sean parte de su centro de investigación, “producimos 60 miles de millones de ladrillos Lego al año y el consumo total de plástico es pequeño. No podemos resolverlo solos. Esperamos poder inspirar a otros hacer lo mismo”.

Una iniciativa que quizás permita decirle a las nuevas generaciones que alguna vez uno de los juguetes más populares era fabricado con plástico.

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