Foto: AFP

Una cifra récord –175 líderes mundiales–  se reunieron el pasado 22 de abril en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para ratificar, en una primera etapa, los acuerdos alcanzados en la COP 21. Allí, entre presidentes y primeros ministros, estaba Leonardo DiCaprio. El reciente ganador del Óscar a mejor actor no solo estuvo en la ceremonia, sino que pronunció uno de los discursos más aplaudidos del evento.

Dos años antes, durante la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas de 2014, se atrevió a decirles a los líderes mundiales: “Yo me gano la vida actuando, pero ustedes no”. Esta vez fue menos duro, pero su mensaje no perdió fuerza, “piensen en la vergüenza que cada uno de ustedes llevará consigo cuando nuestros hijos y nietos miren hacia atrás y se den cuenta de que tuvimos una oportunidad para detener esta devastación, pero que simplemente faltó la voluntad política para hacerlo”, dijo. 

Si bien a DiCaprio no lo respalda un fuero diplomático, lo hace una amplia trayectoria en la defensa del medioambiente. De hecho, si existiera un Ó scar ambiental, DiCaprio ya tendría varias estatuillas en su repisa.

La historia de su lucha por las causas medioambientales se remonta a 1998. Tras el éxito de Romeo y Julieta en 1996 y Titanic en 1997, el actor, en vez de perderse entre las mieles de la fama, creó la Fundación Leonardo DiCaprio. Su misión inicial fue proteger los últimos lugares silvestres del planeta. Sin embargo, las banderas de la fundación crecieron de tal manera que hoy abarcan temas como el cambio climático, la protección de la biodiversidad, la conservación de los océanos y llevar agua potable a millones de personas en el mundo.

Además, ha financiado proyectos como la compra y construcción por 1,5 millones de dólares de un resort ecológico en el deshabitado cayo Blackadore (cerca de Belice) y ha aportado 10 millones de dólares para la protección de los océanos entre 2013 y 2014. DiCaprio no solo dona su dinero sino que también recauda fondos para causas medioambientales. En julio de 2014 consiguió 25 millones de dólares tras reunir en un solo lugar a personalidades como Martin Scorsese, Robert de Niro y Bono. Pero más allá del tema económico, se le puede considerar un visionario, ya que también se encarga de traer adeptos a la causa medioambiental.

A sus 41 años, DiCaprio convirtió su página de internet en un vehículo de concientización y educación ambiental. Además, sus perfiles de Facebook y Twitter acumulan, por separado, más de 16 millones de seguidores. Lo curioso es que en lugar de publicar fotos de su portafolio, casi la totalidad de contenidos van ligados al tema medioambiental.  Incluso, en su página oficial no hace alarde de su aspecto físico o de su trayectoria artística, todo lo contrario, el sitio está dedicado en un 70% a sus preocupaciones medioambientales y solo en un 30% a su carrera.

Asimismo, DiCaprio es un convencido de que la mejor forma de persuadir es a través del ejemplo. Por eso se asegura de que todas sus propiedades cuenten con la certificación LEED, que legitima que una edificación sea sostenible desde su concepción hasta su destrucción. También, es uno de los precursores del campeonato mundial de Fórmula E, utiliza vehículos eléctricos, que comenzó a finales de 2014 y en el que DiCaprio entró como codueño del equipo Venturi.

La suma de estas acciones le valió que las Naciones Unidas lo nombraran, en ese mismo año, mensajero de paz con dedicación especial al cambio climático. Tarea que combina con su rol de miembro de la junta directiva de organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), la Asociación Océanos Prístinos de National Geographic y el Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales (International Fund for Animal Welfare).

A pesar de estas obligaciones, DiCaprio también procura enviar un mensaje a través del séptimo arte. Por eso en los últimos años se ha desempeñado como productor ejecutivo de documentales como Virunga, centrado en la defensa de los gorilas de montaña del Congo; y Last Hours, una serie de minidocumentales sobre el cambio climático.

Pero definitivamente alcanzó la cúspide al defender el medioambiente una vez tuvo en sus manos el Óscar gracias a The Revenant, una película que explora la relación del hombre con la naturaleza. En la ceremonia DiCaprio se dirigió al mundo entero, que de por sí ya estaba expectante ante su primera coronación como mejor actor principal tras cuatro nominaciones.

A pesar de esto y de la alegría que le produjo obtener su primera estatuilla, en su discurso solo tuvo palabras para hablar sobre el cambio de temperatura en el planeta y sus nefastas consecuencias. “El cambio climático es algo real, está sucediendo en estos momentos y es la amenaza más urgente a la que se enfrenta nuestra especie. Así que tenemos que trabajar juntos para hacerle frente”, resaltó.

Y si bien no ha estado exento de la polémica por sucesos como el ocurrido cuando tomó un jet privado para viajar de Cannes a Nueva York para recoger un premio medioambiental, con el pasar de los años Leonardo DiCaprio poco a poco dejó de ser una cara bonita más. Sus increíbles actuaciones dignas de un Óscar –que finalmente llegó– y su compromiso con causas sociales encumbraron al actor, no solo a las organizaciones que lidera sino a los círculos políticos de Estados Unidos y el mundo. De esta forma DiCaprio es fiel a sus palabras y demuestra que él sí se gana la vida actuando y no solo en la pantalla grande.

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