Vista de satélite del Mar de Aral, Uzbekistán-Kazajistán (1989 y 2008), uno de los ecosistemas clasificados por los científicos como "colapsado".

Así como existe una Lista Roja de Especies Amenazadas, que rastrea y alerta sobre la extinción de las especies, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España  busca crear esta lista con un  propósito: cuidar los ecosistemas y evitar que algunos,  que solo existen en países biodiversos como Colombia, desaparezcan.

La razón para la creación de esta nueva lista es, según Francisco Comín uno de los investigadores, una pregunta: ¿Por qué proteger especies y no proteger espacios?

Para él, "este protocolo está pensado para ser aplicable en ecosistemas terrestres, subterráneos, acuáticos y de transición, así como para ambientes seminaturales y antropizados. Una comisión creada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estudiará cada propuesta e integrará las ideas que considere oportunas".

Para poder evaluar qué ecosistemas deben estar en la lista los investigadores  usarán cinco criterios: la reducción en la distribución geográfica del ecosistema, la reducción de su tamaño o área de ocupación, la tasa de degradación ambiental abiótica, la tasa de perturbaciones sobre los procesos bióticos y la cuantificación del riesgo de colapso.

Después de analizar estos criterios para cada ecosistema podrán clasificarlos dentro de una de las siguientes categorías: no evaluado, datos insuficientes, de preocupación menor, cerca de la amenaza, vulnerable, en peligro, en peligro crítico y colapsado.

Cuando un ecosistema sea categorizado como colapsado querrá decir que está a punto de extinguirse y que deben tomarse acciones para salvarlo.  Esto es importante porque los ecosistemas preservan la biodiversidad y  prestan servicios ecológicos que no pueden ser remplazados. Un ejemplo  de esto es lo que hace el bosque húmedo en la Amazonía que no solo regula el agua de esa región, sino de toda la cordillera andina.

Aparte de definir los criterios y categorías para elaborar la lista, los investigadores del CSIC  hicieron una ‘prueba de fuego’ que consistió en  aplicar estos criterios a 20 casos en 20 lugares distintos del mundo. Estos fueron los resultados:


Colapsado

Mar de Aral, Uzbekistán-Kazajistán

En peligro crítico

Bosques riparios del río Senegal

Turberas elevadas (Alemania)

Matorrales arenosos de fynbos (Sudáfrica)

Lagunas Coorong y esturario del Murray (Australia)

Manantiales kársticos (Australia)

En peligro/En peligro crítico

Pantanos arenosos costeros (Australia)

Pantanos, marismas y lagos de Murray-Darling (Australia)

Bosques de laminariales gigantes (Alaska)

Arrecifes de coral del Caribe (Atlántico noroeste)

En peligro

Bosques de Eucalyptus coolibah (Australia)

Vegetación pionera de tamariscos (Europa)

Matorrales de vid semiperenne (Australia)

Bosques de tapia (Madagascar)

Vulnerable/En peligro crítico

Praderas marinas (Australia)

Vulnerable/En peligro

Praderas alvar de los Grandes Lagos (Canadá)

Vulnerable

Zonas inundables de bosques de eucaliptos rojos (Australia)

Carrizales (Europa)

Preocupación menor

Matorrales de tepúis (Venezuela)

Planicies arenosos y de grava sobre rocas graníticas (Nueva Zelanda)


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