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Si viaja al interior de Croacia y gatea alrededor de los pasajes fríos y húmedos de una cueva, puede encontrarse con una criatura de leyenda: el denominado dragón bebé de los Balcanes.

Quizás ahora mismo, usted se imagina a los dragones con alas que escupen fuego por la boca de la serie de televisión ‘Juego de Tronos‘ pero, de hecho, la criatura en cuestión, el proteo, es una salamandra menos aterradora. Sin embargo, el animal ciego, de color carne, no es menos fascinante y recientemente el descubrimiento de 55 huevos de proteo en un acuario en la cueva de Postojna en la vecina Eslovenia, captó la atención de los medios de comunicación y científicos de todo del mundo.

Ello se debe al desconocimiento sobre la verdadera naturaleza de estas misteriosas criaturas, aunque son un objeto de fascinación desde la Edad Media para los habitantes de los Balcanes. En el folclore croata, el proteo se ganó la reputación de crías perdidas de los dragones, debido a su cuerpo serpentino y su amplia cabeza, enmarcada por branquias con volantes. Cuenta la leyenda que, con las lluvias copiosas, fueron expulsados de las guaridas subterráneas de sus padres a la superficie.

Cuentos de hadas aparte, las especies permanecieron sin estudiarse hasta la última mitad del siglo XIX y la falta de información sistemática sobre sus vidas en estado salvaje preocupa a los ecologistas. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés catalogó al proteo como vulnerable y en declive. Mientras el tamaño exacto de la población del proteo sigue siendo desconocido, su hábitat se encuentra bajo la amenaza de la contaminación y los cambios en los patrones del uso de la tierra. Se trata de una situación que refleja la de los anfibios de todo el mundo, que están perdiendo su entorno a una velocidad que podría comportar la pérdida del 50 por ciento de las especies para el 2050.

Dusan Jelic, biólogo del Instituto Croata para la Biodiversidad, que investiga su mundo oculto, cree que su valor como una especie clave se extiende mucho más allá de las leyendas antiguas. Afirma que su bienestar está íntimamente ligado con la salud general del territorio.

“Tenemos un dicho antiguo: Si el agua es buena para la salamandra, definitivamente es buena para beber”, dijo Jelic que espera que su aventura de investigación subterránea pueda contribuir a su conservación.

En la profundidad

El proteo vive bajo tierra en una región geográfica conocida como Dinaric Arc, un tesoro biológico en el sur de Europa, que abarca los estados Balcánicos de la antigua Yugoslavia y una pequeña parte de Italia. Su hábitat consiste en una serie de cuevas laberínticas que permanecen en su gran mayoría sin mapear ni explorar, debido a su inaccesibilidad. El proteo navega en los oscuros mundos gracias a su agudo sentido de la audición y un sexto sentido, como los tiburones, que usa para detectar un cambio en los campos electromagnéticos.

Hasta hace poco, era casi imposible para los humanos observar los proteos en su medio natural, pero los avances de la tecnología permiten a investigadores como Jelic aprender más, combinando la ciencia con los deportes extremos. Para explorar las formaciones de la cueva, un científico tiene que sentirse igual de cómodo con las alturas así como con los espacios angostos y estrechos pasajes sumergidos.

“Estamos encontrando nuevas maneras de ir a las profundidades y juntar datos usando equipos de inmersión en las cuevas que nos permiten hasta ocho horas de inmersión”, explica Jelic.

Su expedición de investigación más ambiciosa hasta la fecha lo llevó a 1.400 metros por debajo de la superficie del parque nacional de Krba, hecha en nombre de la ciencia para alcanzar un río subterráneo inexplorado.

“Se necesitaron cuatro semanas y 60 hombres para bajar el equipo allí, para que al final solo dos buzos bucearan, pero ahora tenemos un monitoreo permanente en el parque nacional Krba”, dice Jelic, que usa tales inmersiones para monitorear las poblaciones de proteo y observar las señales de contaminación, una de las principales preocupaciones de los ecologistas.

Problemas de contaminación

En Croacia, por ejemplo, los acuíferos subterráneos proporcionan gran parte del suministro de agua de la nación. El agua se bombea a la superficie para agricultura y el consumo humano, pero el agua contaminada vuelve a las formaciones de las cuevas kársticas a través de la gravedad. Según Jelic, las antiguas ciudades de Croacia y los pueblos del interior todavía dependen de anticuados sistemas de tuberías y de aguas residuales, lo que significa que el agua sin tratar fluye hacia al ambiente con consecuencias potencialmente desastrosas para el proteo.

Unas pequeñas cantidades de material orgánico son beneficiosas para la cadena alimentaria, “pero a la mínima que se vaya a un poco más por encima del borde, se entra en un estado anóxico y todo muere”, dice Jelic.

Su mayor preocupación es que el incremento de la demanda del suministro de agua del país degrade aun más el hábitat del proteo. Las construcciones descuidadas, las presas y la deforestación generan una pérdida en la calidad del agua, reduciendo, de esta manera, la cantidad del hábitat disponible para las especies. “Tenemos más contaminación que nunca”, dijo Jelic.

Sin embargo, no todas las noticias son desalentadoras. En 2013, Croacia obtuvo la admisión en la Unión Europea y se unió a la red europea Natura 2000 que preserva la diversidad biológica del continente y distintos hábitats. Al hacerlo, Croacia propuso incluir 11 especies, incluida el proteo, y dos tipos específicos de hábitats en las formaciones de cuevas kársticas, en reconocimiento de su valor como tesoros biológicos. Eso parece estar teniendo algún impacto positivo sobre el proteo.

“Recientemente, tuvimos un caso con la formación de cuevas de Ombla (sur de Croacia) donde proporcionamos pruebas que la central hidroeléctrica que se suponía que iba a construirse tendría un impacto significativo sobre el proteo y los peces de la cueva, por lo que finalmente fue rechazado“, dijo Jelic.

Un escaparate de curiosidades

A pesar de esta victoria menor para el proteo, la salamandra acuática todavía sufre el mismo problema que muchas de las especies menos conocidas y fotogénicas: que fracasa en captar la simpatía del público de la manera que lo hace un lindo panda o un cachorro de león por lo que el interés en su conservación es menos claro que para otra fauna más carismática.

Sin embargo, la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL, por sus siglas en inglés) dió la voz de alarma de que muchas especies, además de la fauna más carismática, requieren una protección adicional y el proteo está entre ellas.

“Literalmente no hay nada como el proteo en la Tierra”, dijo Nisha Owen, director del programa ´EDGE of Existence`, que llama la atención de las especies vulnerables fuera del foco de atención de los medios de comunicación. La rareza y su genética aislada están entre los criterios para unirse al programa de las 100 mayores especies vulnerables. El proteo es el decimonoveno de la lista para los anfibios, clasificado entre otras curiosidades como la salamandra china gigante, el ajolote y la salamandra apulmonada.

La organización ecologista también financia la investigación de científicos como Jelic, cuya pasión por las especies que estudian y los ecosistemas que habitan es obvia. Él está fascinado por el proteo desde pequeño y cree que aumentar la concienciación es fundamental para los esfuerzos de conservación.

“Si al menos tienes personas pensando sobre unas especies y los retos que afrontan, entonces los puedes preparar para encontrar soluciones”.

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