Peces en el océano.

Más de 290 millones de moles de mercurio se concentran actualmente en el Atlántico norte. Si bien, típicamente las aguas marinas más frías y saladas brindaban mayor refugio para la vida submarina, las concentraciones de mercurio encontradas sobrepasan su capacidad protectora.

Para David Krebbenhoft, geoquímico de la Agencia Geológica de Estados Unidos, los cambios en la diversidad marina están relacionados con el nivel histórico de vertimiento de mercurio en los mares. Muchas especies se han visto afectadas por estas altas concentraciones.

Ante el riesgo de intoxicación al consumir pescado contaminado por mercurio, la Asociación Americana de Pediatras prendió las alarmas ya que esta situación puede generar pobre desarrollo mental, paralipsis cerebral, sordera y ceguera. En adultos, la intoxicación por mercurio causa lesiones neurológicas y cardiacas.

El control al uso de mercurio en el sector minero y energético, sobre todo en la minería ilegal, parece ser la solución. Esto disminuiría los niveles de este metal pesado en el océano y permitiría que los ecosistemas marinos se recuperaran.  

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