El tratado prohíbe, a partir de 2020, la producción, exportación e importación de objetos que contengan mercurio.

El convenio de Minamata  es jurídicamente vinculante para los países que lo firman.  Su nombre alude a la ciudad japonesa en la que murieron alrededor de 1.700 personas, en una de las peores catástrofes de envenenamiento por mercurio de la historia, durante la década de 1950.

El tratado prohíbe, a partir de 2020, la producción, exportación e importación de objetos que contengan mercurio. Igualmente obliga a los países firmantes a crear planes de acción para disminuir y erradicar el uso de este metal pesado, así como a promover alternativas a éste dentro de la comunidad. 

“Este tratado ayudará a proteger tanto el medio ambiente como el derecho a la salud”, indicó Juliane Kippenberg, investigadora principal de los derechos del niño de Human Rights Watch, en un comunicado de esta organización, la cual exhortó a los países a ratificar el tratado lo antes posible.

Entre 10 y 15 millones de personas en el mundo (principalmente en Latinoamérica y África) usan el mercurio en la minería artesanal, para separar las partículas de oro. Para ello, queman la amalgama de mercurio y oro, y el primero se convierte en un gas tóxico que ataca el sistema nervioso central. También puede causar daño cerebral irreversible.

Otros de sus efectos en el organismo son: insuficiencia renal y respiratoria, alteraciones en la visión, memoria y audición, y aumento de la presión arterial y ritmo cardiaco.

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