En la localidad de Usaquén, en el norte de Bogotá, funcionó hasta 2012 una cantera de arena conocida como ‘La Guanica’. En ese año, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) les ordenó a los dueños del predio suspender las actividades debido a que se encuentra dentro de la zona de reserva de los Cerros Orientales de Bogotá.

Además, los obligó a ejecutar un plan de restauración ambiental en el hueco de dos hectáreas que se había formado luego de varios años de explotación. Para ello se debían realizar unas terrazas y la siembra de especies nativas.

No obstante, en una reciente visita de inspección, funcionarios de la CAR encontraron que “en el área de afectación donde se generó el pit se debía realizar un relleno con material extraído del mismo predio, realizar unas terrazas y cumplir con la plantación establecida”, explicó Betsy Palma, directora encargada de la regional Bogotá-La Calera. Pero el relleno se estaba realizando con escombros, basura y tierra negra.

No contentos con esto, los dueños de la cantera, identificados como Alba Tulia Peñarete y Víctor Martinez, continuaron extrayendo material y vendiéndolo en los depósitos de Usaquén. Según Palma, la entidad cuenta con evidencias fotográficas que muestran excavaciones de 10 metros de profundidad en otras zonas del predio.

Por esas razones, Peñarete y Martínez tendrán que pagar una multa de 1.949 millones de pesos a la CAR y sembrar 500 árboles de Hayuelo, Chilca, Cucharo, Arrayán y otras variedades nativas en el predio. Falta ver si esta vez los dueños deciden acatar la decisión.

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