Las siete especies de mono que habitan Guinea Ecuatorial se encuentran en peligro de extinción, esto a causa de los cazadores furtivos quienes buscan su carne para venderla en Malabo, capital del país africano. En el centro este de África la carne salvaje se ha convertido en un símbolo de opulencia, lo que, según la asociación National Geographic, “amenaza a todos los animales, desde los roedores hasta los elefantes”.

Los conservacionistas se muestran preocupados porque, a diferencia de otras especies, los primates se reproducen a paso lento. También, estos animales son los principales contribuyentes de la diseminación forestal. Tras consumir frutas, hojas y flores, entre otros alimentos silvestres, los monos dispersan semillas por los bosques, lo que es fundamental para la conservación del ecosistema. (Vea: Tortuga en extinción da a luz en hotel cinco estrellas)

Durante los últimos años la ampliación de la infraestructura vial dio al hombre más acceso a la vida silvestre. Por esta razón los monos son visibles más fácilmente, en especial el mono de colobo o mono rojo de la isla Bioko. Los cazadores pueden acumular hasta 2.000 dólares al año vendiendo carne, mientras el 77% de la población vive con menos de 750 dólares al año, según datos del Centro para el Desarrollo Global.

En el 2008, cuando la asociación de National Geographic escribió sobre esta situación, los científicos del Programa de Protección de la Biodiversidad de Bioko se encontraban documentando los distintos especímenes de la fauna encontrados en el mercado. En 2015 revelaron que un total de 35.000 primates fueron cazados entre 1997 y 2010. Es decir: siete primates al día, cantidad que sirve para abastecer a una población de 150.000 personas.

“La carne no es algo que la gente en esta ciudad necesite consumir para sobrevivir: es un lujo”, dijo a NatGeo Drew Cronin, biólogo conservacionista de la Universidad de Drexel, que ha estado investigando el negocio de la carne de mono como parte de su programa de protección ambiental. (Vea: El último empleo de la Tierra utopía o pesadilla)

Con la intención de garantizar la continuidad de la especie, Cronin cree que el gobierno debe prestar atención y endurecer la ley. Durante su investigación también imaginó una alternativa: un incremento del personal de seguridad ambiental, es decir, de los guardabosques de la isla Bioko y de Malabo.

Pero Quizás esto no sea suficiente. Es necesaria una transformación cultural. “Una cosa es que el pobre de la zona rural consuma carne silvestre para sobrevivir, y otra muy distinta que el ciudadano acomodado o, incluso, el pudiente, quiera comer carne sin ninguna necesidad”, asegura John Fa, un ecólogo de la Universidad Metropolitana de Manchester (Reino Unido). (Vea: La Tierra habría comenzado la cuenta regresiva hacia su fin)

En ocasiones es la cultura y también la codicia la que lleva al hombre a destruir el medio ambiente. De ahí que, algunas veces, se necesite una transformación cultural para promover ciertos valores. Entre ellos, la conservación del medioambiente como medio de subsistencia. 

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