Imágenes cortesía: Foto: ATFFS-Piura

Por: Mongabay Latam

Todo comenzó cuando en el 2015 el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) rescató a cuatro monos vivos, conocidos como ‘tití’ o ‘pichico’, del tráfico ilegal en Lima. Por esos días, también se logró salvar en Piura a uno de estos primates antes de que fuera ilegalmente comercializado. Cada uno de estos individuos fue trasladado al Zoológico Cecilia Margarita de la región de Piura y dos años después, llegaron muy buenas noticias: nacieron mellizos Tití en cautiverio, un evento que sorprendió a los cuidadores de estos pequeños animales.

“Para nosotros es una gran noticia porque esta especie no es natural de la costa peruana, menos de Piura que es un terreno árido. Si hay presencia de estos primates por aquí es debido al tráfico ilegal. Cuando hallamos a la primera generación de los titíes estaban en estado de estrés y deshidratados. Ahora están llenos de vida”, dijo a Mongabay Latam Juan Otivo, quien lidera la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS) de la región Piura, oficina descentralizada del Serfor.

Le puede interesar: La inusual actitud sexual entre un mono y una cierva

Los monos tití, conocidos por la ciencia como Leontocebus fuscicollis, habitan los bosques tropicales de la Amazonía. Este pequeño primate mide 20 cm en promedio y pesa entre 500 a 700 gr El período de reproducción lo alcanzan a los dos años de edad y la gestación de las hembras tarda seis meses.

De acuerdo a Fanny Cornejo, presidenta de la Asociación Peruana de Primatología del Perú, dicha especie se distribuye en un ecosistema conocido como llanura amazónica, lo que comúnmente se denomina selva baja y no necesita de grandes extensiones de bosque para vivir, porque incluso ha sido observado en bosques degradados, donde logra sobrevivir por su reducido tamaño. Sin embargo, ese también es un factor para su constante caza.

“Si bien el Leontocebus fuscicollis no es una especie propiamente en estado de amenaza, su caza y comercio es periódico, y no olvidemos que también es ilegal. Por un lado es fácil de observar porque está en bosques de escaso tamaño, en bosques que rodean centros poblados. En la selva los encuentras y la gente los caza para su venta o para tenerlos como mascota”, explicó Cornejo.

Cornejo recordó que en una visita a un centro poblado de la región amazónica de Ucayali observó que esta especie era vendida por la suma de 20 soles (6 dólares americanos en promedio). “Además de ser fácil su caza también es fácil su compra, porque como es pequeño la gente lo puede tener en su patio o si tiene árboles bajos en su casa, son un buen hábitat”, agregó Cornejo.

La madre ‘tití’: una caja de sorpresas

Fanny Cornejo le explicó a Mongabay Latam que la hembra del Leontocebus fuscicollis suele dar a luz mellizos, sin embargo, lo espectacular sucede en el período previo a parir a las crías, porque la madre debe cargar con los dos ejemplares que juntos alcanzan el 30 % del peso de la madre. “Imagínate eso en los seres humanos. Es como si una madre que pesara 60 kilos debe cargar a mellizos que suman aproximadamente 20 kilos. Es un enorme peso para la madre”, manifestó la experta.

La hembra ‘tití’ además, agregó Cornejo, es un individuo bastante peculiar, ya que practica la poliginia, un mecanismo de reproducción que consiste en que la hembra copula con todos los machos del grupo y, por lo tanto, ignora cuál de ellos es realmente el padre. “Por lo mismo que copula con todos, nadie sabe quién es el padre. Sin embargo, esto permite que cuando las crías nazcan, la crianza sea cooperativa. Aunque en el caso de los mellizos recién nacidos esto podría variar ya que están en cautiverio, la poliginia es más común en condiciones naturales”, explicó la especialista en primates a Mongabay Latam.

La función que cumple el Leontocebus fuscicollis o mono tití dentro de su ecosistema es el de dispersor de semillas, indicó Juan Olivo de la ATFSS-Piura, porque se alimenta de ellas y al eliminarlas las esparce por el suelo, permitiendo así el crecimiento de nuevos árboles. Además de ello, añadió Cornejo, primates como el ‘tití’ también cumplen la función de polinización. Como esta especie también se alimenta del polen de las flores, algunos restos del mismo se quedan adheridos a su frente y así es como sin querer va polinizando otras flores.

“Los individuos que en 2015 rescatamos del tráfico ahora están sanos y en su condición normal. Por eso los mellizos nuevos también disfrutan de salud. No descartamos la posibilidad de reinsertarlos en su hábitat natural, pero es complicado porque, por ejemplo, estas nuevas crías recién nacieron el 20 de junio del presente año. Necesitan socializar”, señaló Olivo.

Las crías del tití deben permanecer sujetas al torso del padre o de la madre por un período de tres meses, hasta que logren alimentarse por sí solos, según información del Serfor.

Los mellizos de Tití se han salvado del tráfico ilegal y tienen la oportunidad de vivir un nuevo comienzo.

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.