El vencejo, un ave insectívora semejante a la golondrina, fue hasta ayer el animal más rápido del mundo en vuelo vertical: se había comprobado que podía descender a 100 kilómetros por hora. Pero este récord quedó pulverizado ante la demostración de que el murciélago sin cola brasilero puede hacerlo a más de 160 kilómetros por hora.

El descubrimiento fue realizado por investigadores del Instituto Max Planck de ornitología, quienes colocaron transmisores de radio en el cuerpo de este mamífero para medir la velocidad a la que desciende. El resultado fue contundente y la explicación es simple: al tener alas largas y estrechas pueden alcanzar mejores registros que aquellos que con alas más cortas y anchas.

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