Noruega es el principal exportador de petróleo y de gas en Europa Occidental. Sin embargo, la caída en el precio del crudo también ha afectado la economía del país escandinavo que la semana pasada anunció un recorte del 15 por ciento en las inversiones destinadas para el sector petrolero y de gas. Pero las medidas para paliar las pérdidas económicas no han parado ahí y tal parece que algunas de estas pueden afectar negativamente el medio ambiente y más específicamente al Ártico. (Vea: La devastadora disminución del Ártico en 2014)

El Gobierno noruego anunció que dentro del paquete de medidas está la posibilidad de modificar el límite existente para la explotación petrolera en el Mar de Barents, algo que pone en peligro la integridad del Ártico, uno de los pocos lugares en el mundo que tiene zonas vírgenes donde el hombre no ha intervenido.

El área de la llamada banquisa ártica, la capa de hielo flotante que se forma en las regiones polares, sería modificada entre 60 y 70 kilómetros hacia el norte. Lo preocupante del caso es que el ártico es compartido por 8 países (Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia) y la iniciativa impulsaría a otros países a tomar medidas similares, convirtiendo al Ártico en un caldo de cultivo para un desastre similar al ocurrido en el Golfo de México con la British Petroleum (BP). (Vea: Halliburton pagará 1.100 millones de dólares por derrame de crudo en Golfo de México)

La ministra de Clima y Medio Ambiente, Tine Sundtoft declaró que "el hielo marino se ha retirado hacia el norte en las últimas décadas, sobre todo en la zona este", con esto pretende convencer de que la ampliación de la nueva zona de explotación es un paso casi natural. Lo que no advierte la ministra es que dicho desplazamiento se ha dado en gran medida por el calentamiento global. "No hemos movido el borde del hielo, se ha movido él solo. Lo que hemos recibido es una actualización científica basada en la situación real de hoy", añadió.

Con el nuevo cálculo propuesto, el área al sudeste del mar de Barents incluida en una ronda de concesiones de licencia de explotación petrolera quedaría al sur del límite, lo que facilitaría su tramitación al reducirse en apariencia el riesgo medioambiental.

Mientras organizaciones como Greenpeace y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) acusaron al gobierno de ceder ante las presiones de la industria petrolera. En el parlamento noruego la pelea será dura ya que el Partido Liberal y el Partido Cristianodemócrata se opondrán a la propuesta y anunciaron que votarán en contra cuando esta sea presentada.

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