MUNDO

El plan de Obama y su importancia para un acuerdo global sobre el clima

Analistas estiman que el plan de energía limpia de Obama da una señal exterior de buena voluntad para la COP 21 en París.

4 de agosto de 2015

El plan contra el cambio climático anunciado por Barack Obama fue saludado como un avance que le da credibilidad de cara a la conferencia de París, pero los expertos consideran insuficientes las medidas norteamericanas para limitar a 2ºC el calentamiento del planeta.

Responsables y analistas estiman que el plan de energía limpia de Obama, resistido por la oposición republicana, da una señal exterior de buena voluntad y apuntala los esfuerzos internacionales para alcanzar un acuerdo en la cita parisina de fin de año.

Advierten sin embargo que se necesita mucho más de parte de Estados Unidos y otras naciones para volver a encarrilar al mundo hacia el objetivo de la ONU de limitar el calentamiento del planeta a dos grados Celsius por encima del nivel de la era preindustrial.

El presidente francés François Hollande, anfitrión de la conferencia de fin de año, saludó el "coraje" de Obama y consideró que su plan es una etapa clave en la eliminación del carbono de la economía norteamericana.

"Marca un punto de ruptura al fijar por primera vez el objetivo de descenso de las emisiones de CO2 en la producción de energía", se congratuló el presidente francés.

El plan de Washington impone en particular a las centrales eléctricas reducir en 32% sus emisiones de carbono de aquí a 2030.

Las plantas de generación eléctrica representan el 40% de las emisiones norteamericanas de CO2, principal responsable del efecto invernadero que está recalentando el planeta.

Un paso insuficiente

Estados Unidos es el segundo emisor después de China. Ninguna de las dos potencias eran parte del último acuerdo multinacional en la materia, conocido como protocolo de Kioto.

El acuerdo que se negociará en diciembre en París --el primero en involucrar a todos los países del mundo-- incluirá los compromisos de cada cual para limitar la emisión de CO2.

Estados Unidos se comprometió a una reducción de entre 26 y 28% de los niveles de 2005 para 2025, y el Plan de Energía Limpia (Clean Power Plan) es parte de la estrategia para alcanzar esa meta.

"Se trata definitivamente de un avance con relación a lo que estaba sucediendo hasta ahora en el sector energético de Estados Unidos", comentó a la AFP el analista experto en cambio climático Niklas Hoehne del New Climate Institute.

"Sin embargo, agregó, aunque se trate de un paso importante hacia el cumplimiento del compromiso norteamericano, por sí solo resulta insuficiente".

Antes existía un desfase de 1,5 gigatoneladas entre el compromiso norteamericano en materia de emisión de gases contaminantes de la meta 2025 y las medidas que estaba adoptando, dijo Hohne. 

Ahora esa diferencia se redujo en un tercio --a 500 megatoneladas--, al menos en el papel. "Estados Unidos está más cerca de alcanzar lo prometido, digamos que recorrió un tercio del camino".

Sin embargo, los expertos advierten que falta por definir cómo Estados Unidos reducirá la gigatonelada restante mediante medidas adoptadas en otros sectores.

Además de la oposición republicana, el plan de Obama fue criticado por un grupo de presión pro-carbón (American Coalition for Clean Coal Electricity), que amenazó con probables acciones legales. Obama "está poniendo en marcha un plan ilegal que aumentará los costos de la electricidad y dejará a la gente sin empleo", advirtió.

El anuncio es el pistoletazo de largada de una cruzada medioambiental que podría definir el legado de Obama. 

Este mes, el presidente demócrata visitará el estado ártico de Alaska para llamar la atención sobre el impacto del cambio climático. En septiembre, recibirá al papa Francisco en la Casa Blanca, donde se prevé que ambos hagan un apasionado llamado a la acción, antes de la conferencia de París.