El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó el pasado jueves al gobierno federal reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en casi la mitad de aquí al 2025. Un anuncio que continúa en la agenda trazada al final de su segundo mandato frente al cambio climático.
 
Varios analistas coinciden en asegurar que el anuncio pretende de aumentar la presión sobre otros países para que tomen medias serias contra el cambio climático. Esto en el año que debe firmarse en París un nuevo tratado mundial que reemplace al protocolo de Kioto a finales de diciembre. "Pensamos que es importante que lideremos con el ejemplo. Son metas ambiciosas, pero sabemos que son alcanzables". (Vea infografía: Obama, el ambicioso)

Aunque el gobierno federal es el mayor consumidor de energía de Estados Unidos, es responsable de sólo 1 por ciento de las emisiones anuales del país. En el mismo sentido, grandes contratistas del gobierno federal —como General Electric, Northrup Grumman y Honeywell— anunciarán compromisos voluntarios para reducir sus propias emisiones. 

Según la Casa Blanca, las reducciones de emisiones del gobierno y las contribuciones de la empresa privada evitarán que lleguen a la atmósfera 26 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero, el equivalente a lo que 5,5 millones de vehículos lanzan al aire en un año.

La orden de Obama también se ha presentado como un incentivo para los contribuyentes, ya que se ha indicado que estos se ahorrarían cerca de 18.000 millones de dólares en electricidad. Mientras que se espera que una tercera parte del consumo de electricidad del gobierno federal provenga de energías alternativas, aunque no hubo mayores detalles de cómo se implantará dicho uso. 

Sin embargo, este anuncio y los controles anunciados a varios emisores como plantas termoeléctricas, de gas metano y gases refrigerantes; han generado ampolla en el Partido Republicano. Un ejemplo de esto fue la carta enviada por Mitch McConnell, el líder de la mayoría en el Senado, a los 50 gobernadores del país invitándolos a desafiar las normas de Obama sobre las plantas termoeléctricas.

De cara al acuerdo global

La COP 21 de París marcará el inicio de un nuevo acuerdo climático para el mundo. La pregunta que muchos se hacen es si se logrará. A finales del año pasado EE.UU. y China anunciaron su deseo de que se llegue a un acuerdo en materia climática. (Vea: ¿Qué pasará con el tratado de EE. UU. y China contra cambio climático?)

Además, Obama ha mostrado que Estados Unidos llegará a la reunión de París con una clara intención de colaborar. También, a principios de este año la Unión Europea dio a conocer su contribución al comprometerse a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos 40 por ciento en 2030.

Anuncios que auguran un buen futuro, pero la política que tiene una gran influencia en las negociaciones podría influir negativamente en el resultado final.

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