La isla de plástico que recorre el Océano Pacífico sigue creciendo y los esfuerzos para disminuir su superficie han sido mínimos.

La mayoría de basura que llega al mar proviene de vertederos rebosados desde los cuales son transportados por canales y ríos a las costas y playas, hasta que, finalmente, llegan al mar. Ahí se mueve con las corrientes de agua y termina, después de un tiempo, en uno de los cinco giros oceánicos flotando en islas enormes de plástico o en la boca de pájaros, pescados y animales marinos, que ingieren el plástico y sufren de obstrucción intestinal o se enredan en él e incapaces de buscar comida, mueren de hambre. Se estima que cada año, a causa de este problema, mueren un millón de pájaros marinos y 100.000 tiburones, tortugas, delfines y ballenas. (Vea: El problema de los residuos plásticos y el “séptimo continente”)

Ante este panorama, no es sorprendente la llamada Gran Sopa de Plástico del Pacífico, un continente flotante de basura del tamaño de Estados Unidos. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), 90 por ciento de los escombros que flotan en los mares contiene plástico. Con miras a solucionar este problema, se están desarrollando plásticos biodegradables y fotodegradables, que se desintegran con la exposición a los rayos UV o con la ayuda de bacterias. Pero el plástico ya existente en el mar es una amenaza constante para la vida marina; su descomposición puede tardar cientos –si no miles de años–. Por lo tanto, la medida más eficaz para deshacerse de él es recogerlo manualmente de las playas. 

Method, compañía americana especializada en productos de limpieza de casa, está haciendo justamente eso. Desde 2011 recoge el plástico en las playas de Hawaii y California, con la ayuda de voluntarios y empleados, y lo transforma en el empaque de uno de sus productos a partir de un proceso químico innovador. 

El plástico en el mar es difícil de reciclar porque se encuentra frágil y degradado. Para este propósito debe pasar por un proceso mediante el cual se eliminan los químicos adheridos en el mar, se muele y se pica, convirtiéndolo en bolas pequeñas uniformes de plástico que se funden para crear el nuevo empaque. Este derivado se combina en un 25 por ciento con otro plástico desechado, no proveniente del mar, y se mezcla con la resina gris en la cual se embotella el producto, creando el empaque de un detergente para lavar platos, que, además, es de origen vegetal y amigable con el medioambiente. 

Este empaque es de origen 100 por ciento reciclado post-consumo y 100 por ciento polietileno de alta densidad; Además, es PET y se recicla fácilmente. A esta técnica se le llama upcycling, o reciclaje de avance (revalorización), ya que recicla el plástico del mar y lo convierte en un producto de alta calidad. Galardonada con varios premios y menciones del Clinton Global Initiative y del Gobierno de California, la compañía Method se ha destacado por ser líder entre las compañías sostenibles con fines ecológicos y sociales, y ha sido avalada por Cradle to Cradle, una de las certificaciones más rigurosas en productos de diseño sostenible. 

Como negocio, Method ha sido igualmente exitosa desde su fundación en 2001. En 2008 sobrepasó los USD 100 millones en ventas anuales. En el 2011 fue comprada por la compañía belga Ecover, creando la fusión de empresas de productos ecológicos para la limpieza de la casa más grande del mundo y doblando sus ventas. Hace unos años fue nombrada la séptima compañía con el crecimiento más rápido en Estados Unidos.

Con su Ocean Plastic Initiative –movimiento que ha lanzado con el fin de remover el plástico de los mares–, ya se han recolectado a mano varias toneladas de plástico de las playas. Los fundadores de la compañía insisten en que sus esfuerzos son mínimos en comparación al problema, pero que ellos quieren concienciar al público sobre el impacto que tiene el plástico en el ecosistema, las oportunidades para reutilizarlo y lo imprescindible que es encontrar maneras de aprovechar el material ya existente.

El trabajo de Method es una muestra más de que ayudar al medioambiente puede llevar al crecimiento empresarial y a la creación de empleo. Además, esta compañía es un ejemplo para los ecologistas, los científicos y los políticos, pues ha demostrado que el sector privado puede tener iniciativas de impacto a favor del cuidado del medioambiente. Limpiar los mares es un reto grande, esperemos que el consumidor favorezca a las compañías que decidan asumir este reto.  

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