Wild Nature Institute

Esta semana el parque nacional Tarangire de Tanzania fue testigo de un inusual hecho: el avistamiento de la única jirafa con leucismo de la que se tiene registro hasta el momento. Esta patología, que no debe ser confundida con el albinismo, es causa de un gen recesivo que impide producir pigmento a las células.

La jirafa fue bautizada como “Omo” en referencia a una marca de detergentes de gran fama en el país africano. El espécimen, que en la actualidad tiene 15 meses de edad, fue avistado el año pasado pero hasta hace pocos días se verificó su desarrollo normal, ya que es muy común que las jirafas no sobrevivan su primer año como crías.  

Derek Lee, fundador y científico del Wild Nature Institute destacó el hecho, “Omo ha sobrevivido la etapa vital más peligrosa para una jirafa joven debido a que hienas, leones y leopardos la acechan constantemente”.

Asimismo, Lee aseguró que a pesar de su pigmentación Omo ha logrado ser acogida como parte de las manadas que habitan el santuario natural, “siempre ha sido avistada en grupos grandes de jirafas con coloración de piel regular y a estas últimas no parece importarles que Omo tenga una pigmentación diferente”.

A pesar de que el mundo animal puede ser visto para algunos seres humanos como un ambiente hostil. Para Omo y sus compañeras el principal enemigo sigue siendo el ser humano y los cazadores furtivos que pueden ver en esta particular jirafa un “preciado” trofeo.

Esta es una de las tareas del doctor Lee y el Wild Nature Institute, “nosotros y nuestros aliados trabajamos en la conservación de las jirafas y tratamos de dar a Omo y sus congeneres la oportunidad de sobrevivir. Nuestra esperanza es que ella tenga una larga vida y por qué no que en algún momento pueda tener sus propias crías”.

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