Las orquídeas son un grupo de plantas bastante diverso respecto a la gran cantidad de formas y colores que poseen, y al número de especies que se conocen; de hecho, en Colombia se han registrado 4270, lo cual ubica al país en el primer puesto en riqueza de este tipo de plantas en el mundo.

Lo anterior se debe a la variedad de ecosistemas y pisos térmicos que hay en el país, lo cual genera una cantidad de hábitats favorables para su crecimiento, en especial en los bosques de la cordillera de los Andes. Tanto así que podemos encontrarlas desde el nivel del mar hasta los páramos a grandes altitudes.

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En su hábitat, la gran mayoría de especies viven sobre las ramas de otros árboles sin causarles daño (no son parásitas); otras encima de rocas o en la tierra; unas más, arriba de las hojas de otras plantas. Incluso se les asocia a fuentes de agua.

Asimismo, las orquídeas poseen un rol ecológico bastante importante, pues además de que muchas especies aportan alimento a sus polinizadores (colibríes, abejas, avispas, moscas, mariposas, polillas, escarabajos, etc.) también contribuyen en el reciclaje de nutrientes, al retener la hojarasca que cae de los árboles.

En el ciclo hidrológico almacenan agua, aumentando la humedad y la disponibilidad del líquido para otros organismos; regulan el flujo en los bosques, pues en lo alto de los árboles actúan como barrera para recibir las masas de neblina o de humedad que lleva el viento (enfriando la parte alta de los bosques); y ayudan en la reducción del impacto de la lluvia que cae, lo que disminuye la erosión y facilita el almacenamiento y la infiltración del agua en el suelo.

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El grupo de las orquídeas es fuertemente amenazado por la deforestación de su hábitat. Además, debido a su belleza, históricamente se ha extraído del medio silvestre con fines ornamentales, lo que hace que escaseen muchas especies. Para protegerlas, el país ha establecido una veda o prohibición de extracción del medio silvestre, por lo cual las plantas ofrecidas en el comercio deben provenir de un cultivo.

Las orquídeas son muy carismáticas, y los colombianos las identificamos como uno de los símbolos de la biodiversidad del país; sin embargo, no estamos familiarizados con muchas de sus formas y tamaños. Por tal razón, el Instituto Humboldt y Semana Sostenible resaltan en este listado, algunas de las especies más bellas y peculiares que podemos hallar en Colombia y debemos conocer.

1. La orquídea con la flor más grande

Phragmipedium caudatum. El zapatico o zapato de obispo tiene los pétalos en forma de caudas (prolongaciones), las cuales pueden crecer durante 10 días más después de abierta la flor, alcanzando hasta 70 centímetros de altura. Por lo general pueden vivir en la tierra, sobre otros árboles o rocas y en terrenos escarpados.

Foto: Sociedad Colombiana de Orquideología (SCO).

2. La orquídea más pequeña

Stelis. Es un género con una gran diversidad de especies que generalmente crecen en hábitats húmedos o ricos en neblina. Son polinizadas en su mayoría por insectos del orden de las moscas (díptera). Además, muchas de ellas pueden ser bastante pequeñas, como es el caso de la Stelis trichorrhachis, orquídea epífita (o que crece sobre otras plantas) cuyas flores llegan a medir hasta 1,5 milímetros de diámetro.

Foto: Sebastián Vieira.

3. La más amenazada

Comparettia ignea. Se trata de una orquídea epífita y endémica de Colombia (sólo se encuentra en el país), limitada a un área reducida del departamento de Antioquia. Está catalogada como En Peligro Crítico (CR) de extinción debido a la extracción excesiva y disminución del tamaño de su hábitat.

Hasta ahora no se ha evaluado el estado de conservación del 93 % de las especies de esta familia. De hecho, por su alta dependencia al buen estado de los ecosistemas que habita, muchas pueden estar bajo algún grado de amenaza de extinción por actividades como la deforestación, la extracción, la fragmentación de los bosques y el cambio climático.


Foto: Sociedad Colombiana de Orquideología (SCO).

4. La más famosa

Cattleya trianae. También llamada flor de mayo es catalogada como la flor nacional. Es también endémica, por lo que cual es indispensable dirigir acciones para protegerla frente a las amenazas que traen consigo la recolección excesiva y la deforestación que fragmenta gravemente su hábitat.


Foto: Gustavo Aguirre. 

5. La más fragante (aromática, olorosa o perfumada)

Stanhopea jenischiana. Se trata de la orquídea Cucarrón, la cual tiene como polinizadora a la abeja Euglosa macho (o abejas de orquídeas), insecto que se encarga de capturar el aroma de las flores en sus patas para atraer a las hembras. Las flores de esta planta se asemejan a un insecto y expiden un rico olor dulce afrutado.

Foto: Gustavo Aguirre.

6. La más usada (no ornamental)

Vanilla. Las vainillas o bejuquillos son orquídeas que crecen a modo de liana en los bosques. Fueron bautizadas con este nombre por los conquistadores españoles, debido a la forma de sus frutos que son parecidos a las vainas.

Algunas especies cuentan con frutos aromáticos siendo fuente de la vainilla natural, tan apreciada en la industria gastronómica y cosmética. Los frutos curados y fermentados fueron usados desde tiempos ancestrales por culturas precolombinas, como es el caso de los Aztecas de México.

En Colombia hasta ahora se conocen 22 especies de este género, cuyo hábitat se distribuye principalmente en tierras bajas y boscosas. En la actualidad, el país desarrolla algunas iniciativas para la producción sostenible de esta orquídea, por parte de pequeños y medianos agricultores.

Foto: Nicola Sian Flanagan.

7. La especie más vendida

Cattleya. Las especies de este género son las de mayor interés comercial. La de San Juan (Cattleya warscewiczii) se caracterizada por tener las flores más grandes del grupo.

Otra especie de este género es la Cattleya dowiana var. aurea, la única amarilla de labelo rojo (pétalo modificado que funciona como guía de color para sus polinizadores). Habita en los bosques de tierras bajas de los departamentos de Chocó, Risaralda, Antioquia y Córdoba. Por su belleza es objeto de tráfico ilegal, y es una planta difícil de cultivar.

Foto: Sociedad Colombiana de Orquideología (SCO).

8. La más fácil de cultivar

Miltoniopsis. Las Josefinas son especies epífitas y crecen en los bosques fríos y frescos. En Colombia hay cuatro especies del género, de las cuales dos están categorizadas como Vulnerables (VU) de extinción por la destrucción de su hábitat y su recolección excesiva. A nivel de cultivo prefieren luz intermedia, buen drenaje y un clima fresco.

Foto: Sociedad Colombiana de Orquideología (SCO).

9. La más común en la región Andina

Epidendrum secundum. La región Andina es la que más especies de orquídeas concentra en Colombia, pues, entre otras cosas, es un área considerada como un punto caliente de biodiversidad mundial (hotspot en inglés). Aunque allí hay gran cantidad de especies de orquídeas, la conocida comúnmente como arañas o melenas (Epidendrum secundum) sobresale entre las demás.

Esta orquídea se caracteriza por tener gran variedad de formas y distintos colores en sus flores. Por lo general, esta especie puede ser terrestre o rupícola (viven sobre rocas) y se distribuye ampliamente por las tres cordilleras, desde tierras bajas hasta el nivel de páramo.

Foto: Sebastián Vieira.

10. La más taquillera

Acacallis cyanea. Es una orquídea que crece y se desarrolla entre la humedad y el calor de las selvas del Amazonas. Es una planta bastante llamativa y conocida, tanto así que fue mencionada por Wade Davis en el famoso libro El río.

Foto: Sociedad Colombiana de Orquideología (SCO).

Textos: Germán Torres y Carolina Castellanos Castro, investigadores Programa Ciencias de la Biodiversidad, Instituto Humboldt, y Grupo de estudio de orquídeas de Antioquia.

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