Una cría de perezoso de dos dedos (Choloepus hoffmani), fue entregada de manera voluntaria a la Corporación Ambiental del Alto Magdalena (CAM) por Óscar Majé, un campesino de la vereda La Reserva de Pitalito, sur del Huila, luego que el animal llegara hasta su finca. Al parecer, la madre del animal habría sido cazada y la cría buscaba refugio.

Majé se comunicó con la línea de emergencia 123 y uniformados del Escuadrón Móvil de Carabineros de la Policía Nacional llegaron hasta su vivienda para recoger el ejemplar. Posteriormente, trasladaron al pequeño perezoso hasta las instalaciones de la Dirección Territorial Sur de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena CAM, donde recibió atención inmediata por parte de los médicos veterinarios.

“El animal llegó a mi vivienda, allí lo revisamos, encontramos que estaba en buen estado de salud, pero nos dio miedo liberarlo en la reserva de la finca, porque podía correr peligro por culpa de los cazadores que llegan a la zona”, sostuvo Majé. Luego de valorar su estado de salud y determinar que contaba con las condiciones aptas para sobrevivir en un hábitat natural, profesionales de la CAM liberaron al animal en un área protegida del sur del Huila.

“El juvenil de perezoso llegó a la CAM, se le tomaron todos los signos vitales, su peso, medidas y fue examinado por veterinarios y biólogos. Se pudo establecer que el ejemplar estaba en óptimas condiciones motrices y nutricionales, por lo tanto fue liberado al interior del Parque Natural Regional Corredor Biológico Guacharon –Puracé en el sur del Huila, en el cual podrá continuar con su ciclo de vida”, afirmó Carlos Andrés González Torres, subdirector de Regulación y Calidad Ambiental de la CAM.

“Este es un mundo para todos, no es justo que como humanos no respetemos la naturaleza, hay que cambiar de mentalidad y respetar el medio ambiente”, dijo el campesino. Los perezosos son mamíferos completamente adaptados a la vida en los árboles. De hecho, pasan todo el tiempo agarrados a ramas y troncos, ayudados por sus poderosas garras. Permanecen largos ratos inmóviles y cuando se desplazan suelen hacerlo de manera lenta. Esto hace que sea muy difícil descubrirlos entre el denso follaje.

Asimismo, los osos perezosos prefieren estar cobijados por la oscuridad de la noche para iniciar sus actividades y salir a comer las hojas, flores y frutos que hacen parte de su dieta. Por esto, aún en sitios donde son muy comunes, los perezosos rara vez son vistos.

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