El consumo de energía de los países del G20 se estabilizó el año pasado (+0,3 por ciento) rompiendo la tendencia de años anteriores, pese a que crecieron de media un 3,5 por ciento, según un estudio del gabinete Enerdata.

Esta evolución "histórica" se explica, según Enerdata, por la estabilización de la demanda de China, que representa el 30 por ciento del consumo energético del G20, y por la fuerte caída en Europa (-4,5 por ciento).

En China, esta estabilización responde a la desaceleración de la economía, pese a que crecerá un 7,5 por ciento. La actividad también ha necesitado menos energía, ya que la producción de acero y cemento ha permanecido estable, y la industria ha mejorado su eficacia energética.

En Europa, la caída de la demanda de energía está vinculada al clemente invierno que ha limitado el consumo de calefacción.

"Por primera vez, se observa una diferencia significativa entre el crecimiento económico y el del consumo de energía", comentó Pascal Charriau, presidente de Enerdata.

Por ello, la "intensidad energética" de los países del G20, es decir, la relación entre el consumo energético y el PIB, ha disminuido "espectacularmente" (-3 por ciento). Tradicionalmente, en los últimos años solía caer un "1%", aseguró Charriau.


Al mismo tiempo, las emisiones de CO2 de la energía se han estabilizado por primera vez en 40 años. En China cayeron casi un 2 por ciento por primera vez desde 1999.

Además de la estabilización de la demanda, la evolución también se explica por la reducción del uso del carbón en el paquete energético chino que ha contribuido a disminuir en un 0,7 or ciento la demanda mundial de carbón, por primera vez en 15 años, con excepción de la crisis de 2008.

Sin embargo, la caída del consumo de carbón en China ha sido compensada por el aumento en India (+11%).

Para Enerdata, es "demasiado" pronto para afirmar que la economía está abandonando el carbón. Habría que ver si algunos fenómenos se confirman, como la caída del consumo del carbón en China, el desarrollo de las energías renovables y la consolidación de las políticas de eficacia energética, subraya el gabinete.

En 2014, marcado por la caída de los precios del petróleo, se han visto pocos cambios, en el modelo energético del G20. El petróleo es la segunda energía que más se consume (29 por ciento), por detrás del carbón (35 por ciento).

El gas representa por su parte el 19 por ciento y ha visto su consumo estabilizarse el año pasado, tras el crecimiento continuo que registró desde 2001.

El G20 (19 países y la Unión Europea) representa más del 90 por ciento del Producto Mundial Bruto (la suma de PIB), 85 por ciento del comercio a escala planetaria y los dos tercios de la población.

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