Una contundente encíclica de casi 200 páginas dedicada al medio ambiente, titulada "Laudato si, (Alabado seas) sobre el cuidado de la casa común" fue presentada oficialmente este jueves en el Vaticano. El pontífice de la iglesia católica, Francisco, condenó el consumismo y el capitalismo salvaje al señalarlos como responsables de la degradación de la Tierra.

En el documento Francisco reclama una "revolución valiente" para salvar el planeta, amenazado por el consumismo. Además acusa al sistema económico y financiero de depredar el medio ambiente y generar pobreza.

"La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo", escribió el papa. En la carta el pontífice acusa a "la política y a las empresas de no estar a la altura de los desafíos mundiales", tras haber hecho un "uso irresponsable de los bienes que Dios ha puesto" en la Tierra. 

"La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería", lamenta el pontífice. (Vea: Afrontar el cambio climático es una "cuestión moral")

La primera encíclica que se le puede atribuir completamente Francisco, ya que la precedente fue escrita a cuatro manos con Benedicto XVI, es un texto "contundente y desafiante", que marcará "un antes y después", según numerosos vaticanistas. Habla de escuchar los “gemidos de la hermana Tierra” y de la “deuda ecológica”. (Vea aquí completa la encíclica)

"No es neutral, está escrita desde el mundo empobrecido, desde el Sur", comentó el obispo de Aysen, Luis Infantil, para la página internet Religión Digital. 

Contra el mercado divinizado es urgente una "valiente revolución"

Francisco propone ante todo un nuevo modelo de desarrollo, basado en la sobriedad y la solidaridad, y analiza a lo largo de varios capítulos las razones del deterioro del planeta y de cómo las estructuras de poder lo han ocasionado. 

"Hoy cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta”, escribe el papa. 

La encíclica verde es un llamado "urgente" a una "valiente revolución cultural" que ponga fin al "desenfreno megalómano", al consumismo, a las desigualdades. "Ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes", recalcó.

El pontífice exige que se pongan "límites" porque es "insostenible el comportamiento de aquellos que consumen y destruyen más y más, mientras otros no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana".

Reclama por una "deuda ecológica" con los países en vías de desarrollo

El pontífice latinoamericano, que se inspiró en San Francisco de Asís, el santo defensor de la naturaleza y los pobres, teme una guerra por el agua, denuncia la pérdida de la biodiversidad y la desigualdad entre regiones ricas y pobres.

Francisco denuncia el actual sistema económico mundial que usa la"deuda externa como instrumento de control" y acusa a los países ricos de no reconocer la "deuda ecológica" que tiene con los países en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biósfera y que siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro", recalca.

El documento está dirigido a todo el mundo, y no sólo a los católicos, pide ante todo "responsabilidad" de cara a la destrucción del planeta.

Presentado tan sólo seis meses antes de la cumbre de Naciones Unidas sobre el calentamiento climático, prevista en diciembre en París,el documento influirá en la comunidad internacional.

"El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las cumbres mundiales", lamentó el Papa.

"Esta encíclica tendrá un impacto muy fuerte, ningún papa había tomado partido así. Es el fruto de una pasión inmensa", comentó Christiana Figueres, presidenta de la convención de la ONU para el cambio climático.

El texto fue publicado en seis idiomas, entre ellos español, y presentado por el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, el cardenal Peter Turkson; el metropolitano de Pérgamo John Zizioulas, en representación del Patriarcado Ecuménico y de la Iglesia Ortodoxa; y el profesor John Schellnhuber, fundador y director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático.


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