Los estudios, los expertos, los datos, todo indica que la reserva Van Der Hammen es de vital importancia para la sostenibilidad ambiental de Bogotá. Según Manuel Rodríguez, es punto de conexión entre los ecosistemas de los cerros orientales, el río Bogotá y los ecosistemas de Majuy al lado de Cota. Sin embargo, al inicio de esta semana el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, volvió a revivir su intención de urbanizar la reserva, esta vez con el añadido de que la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) y la vía Suba – Cota atravesarían el territorio protegido. Una vez más, los expertos levantaron su voz de protesta ante el anuncio, amparados en datos, estudios técnicos y en imágenes, que hablan por si solas de la riqueza natural de dicho lugar.

Mientras de un lado se dan una argumentos técnicos, hasta ahora el alcalde Peñalosa no ha brindado datos, y declaraciones como “la Van der Hammen no tiene nada distinto a cualquier otro potrero” o “la reserva no tiene árboles, solo invernaderos y barrios– y hoy está impidiendo que se desembotelle la ciudad al norte”, generan confusión en varios sectores de la opinión pública. (Vea: La reserva Thomas Van der Hammen, un pulmón para Bogotá)

Ante estas aseveraciones, uno de los primeros en responder fue el senador Jorge Robledo, quien señaló este martes que el actuar del alcalde se da como “una manera de presionar a la CAR”. Esto tiene sentido si se recoge lo dicho por Peñalosa el lunes pasado a Blu Radio. Allí el burgomaestre dijo que “los ciudadanos tendrán que escoger y la CAR decidirá si no quiere que se hagan esas vías y que Bogotá quede cada vez más bloqueada al norte, totalmente encerrada, entonces perfecto”, una frase que podría interpretarse como una forma de culpar a la CAR en caso de que el proyecto no llegue a materializarse.

Si bien el propósito de intervenir la reserva es un anhelo del actual alcalde desde su primera administración, ahora, según el senador Robledo "detrás de dicho interés existe un negocio mayúsculo, que beneficiaría a unos cuantos poderosos donde hay aportantes a la campaña de Peñalosa” (Escuche aquí el audio completo). Además, el senador advierte que “decir que la Van der Hammen es igual que un potrero cualquiera pretende engañar a los desinformados”. (Vea: ¿Qué es la Reserva Thomas Van der Hammen?)

No obstante, muchos aseguran que con esta nueva cruzada Peñalosa busca medir qué tan vigente está el tema, ya que el director de la CAR, Néstor Franco, manifestó que no han recibido petición alguna de Peñalosa para construir vías en la reserva (Ver video). 

El siguiente paso para definir el futuro de la reserva está en manos de la Administración Distrital, que llegado el momento pasará la petición formalmente a la CAR y dejará en manos de la entidad la decisión respecto al cambio del uso de los suelos de un ecosistema que, según palabras del propio Peñalosa, "es culpable de los embotellamientos al norte de la ciudad". Afirmaciones como esta no solo estarían dejando mal parado al alcalde, sino que se alejan de la intención inicial de la CAR en el año 2000 de restaurar la reserva Thomas Van der Hammen, para conservar los servicios ecosistemicos del bosque urbano más grande del mundo.   

¿Por qué es importante la reserva?

La Reserva del norte es, en palabras del ex ministro de ambiente Manuel Rodríguez, el “mejor parque de Latinoamérica”. Es decir, el bosque urbano más grande del mundo. Cuenta con 1.395 hectáreas y entre sus beneficios ambientales están la captura de CO2 y el trabajo de punto de conexión que hace entre los ecosistemas de los cerros orientales, el río Bogotá y los ecosistemas de Majuy al lado de Cota.

La reserva no solo protege y garantiza la conectividad entre ecosistemas, también permite la conservación de especies de flora y fauna endémicas y la protección de suelos -en esta zona los suelos tiene un valor altísimo porque son fundamentales para el mantenimiento de la humedad, el nivel freático y la disponibilidad de agua. Es, en muchos sentidos, el más ambicioso proyecto de ecología y espacio público que ha tenido Bogotá en su historia.

En el año 2000 el entonces ministro de Ambiente, Juan Mayr Maldonado, creó la Misión de Estudios para definir la política para el desarrollo de la Sabana de Bogota. En ese entonces se expidió la resolución 0475 de 2000 que prohíbe la urbanización del borde norte de Bogotá. Desde 2011 se han sembrado 9.500 árboles de 25 especies nativas en el proceso de restauración ecológica que necesitará hasta 10 años para devolver la conectividad del Bosque las Mercedes con el humedal La Conejera.

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