El pasado martes el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, luego de hacerle el quite en varias ocasiones al debate de control político sobre la Reserva Thomas Van der Hammen, debió presentarse en la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes por orden de la Corte Constitucional. El alto tribunal señaló en su momento que la reserva es de interés nacional y no local, como afirma el alcalde. Además, el fallo lo obligaba a responder 12 preguntas en la reunión citada por el representante de la Alianza Verde, Inti Asprilla.

La sesión empezó con dos bandos marcados: el de los representantes que están en contra de la urbanización de la reserva y el de la Administración Distrital que defiende el proyecto a capa y espada. La pretensión de Peñalosa es crear un proyecto urbanístico que en el papel generaría 2,7 millones de viviendas para las próximas cuatro décadas, lapso de tiempo en el que según datos de Planeación Nacional y el DANE, Bogotá duplicará su población.

Peñalosa insiste en urbanizar la reserva

La propuesta del mandatario capitalino para el proyecto de viviendas en el norte de Bogotá no está clara, o al menos fue lo que dio a entender cuando dijo: “yo no voy a presentar ningún proyecto aquí, es ante la Corporación Autónoma Regional (CAR) que debo hacerlo y será ella quien juzgue y dé el aval para realizarlo”.

No dio ninguna pista de lo que en realidad quiere hacer, pero sí afirmó que actualmente hay 2,6 millones de viviendas en Bogotá y según proyecciones del DANE y Planeación Nacional  “la ciudad crecerá al doble en los próximos 40 años, razón por la que se hace necesaria la construcción de 2.300 hectáreas fuera de la reserva. Así no se toque la Van der Hammen ese proyecto debe hacerse”.

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Sin embargo,  el representante por el partido verde Inti Asprilla señaló que “no es posible realizar el proyecto urbanístico entre el norte de Bogotá y Chía porque no hay un plan de contingencia para la zona forestal”. Además, recalcó que en la sentencia del 11 de diciembre de 2006 el Consejo de Estado promueve la restauración empírica de la reserva y la protege para conservar el ecosistema y el aporte que le hace a la sociedad capitalina por ser el pulmón de la ciudad. Tesis apoyada por la también representante de la Alianza verde, Ángela María Robledo, quien tildó de mentirosa a la actual administración porque según ella “la Alcaldía ve con apetito la construcción de obras en la reserva”.

Se perdió el rumbo de la discusión por momentos

Uno de los momentos más acalorados del debate se dio cuando los representantes, sin que fuera uno de los temas consignados en la agenda, le pidieron al burgomaestre que explicara sus declaraciones contra el municipio de Soacha cuando la semana pasada dijo despectivamente que “nunca los habitantes de un municipio rico van a votar para fusionarse con uno pobre, ni tontos que fueran porque saben para qué es”. El alcalde no atendió a la pregunta lo que ocasionó una serie de abucheos por parte de los asistentes al debate y aunque los representantes repitieron el cuestionamiento, Peñalosa se mostró impasible. Por esta razón los asistentes manifestaron su descontento con otra ola de abucheos. Sin embargo, al ser un tema ajeno al control político la sesión siguió su curso.

“Quienes delimitaron la reserva no eran tan expertos”

Enrique Peñalosa dijo que “la reserva la delimitó un panel de expertos que no eran tan expertos” refiriéndose al biólogo Thomas Van der Hammen, al arquitecto Rogelio Salmona, al exministro de Ambiente Manuel Rodríguez, entre otros, lo que causó la indignación de varios congresistas y de los asistentes.

Uno de los más alterados fue el representante Germán Navas Talero del Polo Democrático, quien de forma enfática dijo que las reservas no se fabrican sino que se conservan y que a la Alcaldía se le pide “conservar la reserva que el profesor Van der Hammen tanto estudió y analizó, y a quien supongo usted no tacha de ignorante, porque él sí estudió en París y tiene títulos universitarios de esa ciudad”. De igual manera le pidió que respetara a Germán Samper, Manuel Rodríguez y Julio Carrizosa, todos parte del panel que delimitó la reserva.

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Minutos después intervino Sabina Rodríguez Van der Hammen, nieta del difunto biólogo, quien también le pidió respeto a Enrique Peñalosa cuando hablara de su abuelo y le pidió rectificar sus palabras sobre el panel de expertos que delimitó la reserva, porque desconocer a propósito el aporte significativo de esas personas con el ambiente de la capital era un insulto a su legado.

Hubo preguntas sin respuestas

A pesar de que el fallo de la Corte obligaba al alcalde a responder específicamente sobre 12 temas, su presentación fue redundante y no contestó las preguntas de forma concreta. En el único tema que fue contundente fue respecto a las vías que quiere construir sobre la reserva y que la fraccionarían en cinco pedazos: “está es la oportunidad para hacer una avenida longitudinal bien hecha, alargar la avenida Cali, extender la avenida Boyacá y la calle 170 para las personas, y que estas tengan por donde moverse en el norte de la ciudad”.

Para Peñalosa la solución frente a la congestión que sufre a diario Bogotá es “tener un sistema masivo de transporte por las vías que pasarán por la reserva”. No obstante, cuando Inti Asprilla le preguntó cómo serían esas vías Peñalosa respondió: “serán comunes y corrientes, tendrán puentes vehiculares sobre el Lagos de Torca y sobre los humedales, y serán obras maravillosas”.

Cuando se le pregunto si había socializado con la comunidad una propuesta de contingencia forestal frente a las obras que pretende realizar en la reserva, el mandatario respondió que no. Y respecto a la financiación del proyecto que quiere implementar no sustentó de dónde se obtendrán los recursos ni mencionó cuáles compañías constructoras están interesadas.

¿Solo y sin argumentos?

El alcalde señaló, como ya lo había hecho, que en la actualidad “la reserva no es más que un potrero que tiene vacas e invernaderos. De las más de 1.300 hectáreas que la conforman tan solo 22 tienen un valor ambiental real según la Corporación Autónoma Regional (CAR)”. También, aseguró que a la fecha no hay ninguna entidad que esté encargada de la compra de predios y que tampoco se sabe de dónde quiere el Congreso que se saque el dinero para hacerlo.

Ángela Robledo contestó inmediatamente que sí se sabe cuál es la entidad, “la CAR es la que debe hacer la compra a un término de cinco años, y dinero sí hay, porque la anterior administración dejó 21.000 millones de pesos en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado para la compra de predios”.

Del mismo modo, Asprilla le recordó al alcalde que ellos utilizaban argumentos elaborados por científicos que estudiaron arduamente para delimitar la zona y daban razones de peso para conservar ese ambiente, pero que a Peñalosa “solo lo respalda su científico Alejandro Ordoñez”. Lo curioso es que el mandatario nunca respondió a ninguna de las afirmaciones de los representantes, sino por el contrario guardó la calma y se apegó a su presentación.

Llamó la atención que el alcalde a la salida reiteró a los medios de comunicación que no está definida la entidad que debe comprar los predios y que el proyecto que propone “no existe en Colombia ni en ninguna parte de América Latina”.

Casi todas las intervenciones de los congresistas siguieron una misma línea, la de abogar por la conservación de la reserva Van der Hammen y exigirle a Peñalosa que respondiera las preguntas que se le hacían porque para eso se le había citado.

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