La caída del precio de barril de petróleo por debajo de los 60 dólares podría tener un efecto definitivo sobre el resultado de las negociaciones para lograr un acuerdo mundial sobre la reducción de emisiones de carbono a la atmósfera, las cuales se llevan a cabo en Lima (COP20). (Vea: El estremecedor cementerio de ballenas captado por un drone)

“El precio del petróleo puede añadir dificultades a este proceso y por eso debemos movernos con rapidez”, indicó el ministro de Medio Ambiente de Perú, anfitrión de las negociaciones que buscan llegar a un borrador de acuerdo que sería firmado por los países de Naciones Unidas en diciembre de 2015. 

El temor radica en que los altos precios del petróleo que rigieron durante los últimos tres años (el promedio rondó los 110 dólares), dieron un impulso inusitado a las iniciativas por encontrar otras fuentes de energía barata. Los desarrollos en tecnología y un mercado en expansión redujeron notablemente los costos de instalación de fuentes de energía solar, eólica y otras. La brecha de costos entre las fuentes fósiles y las renovables parecía acortarse.

El principal uso del crudo es para transporte, un sector que empieza a hacer la transición hacia la energía eléctrica, impulsado por la posibilidad de baterías de acumulación cada vez más eficientes y baratas para carros movidos por electricidad.

Con un nuevo escenario de crudo y gasolina barata, esos esfuerzos podrían volver a retrasarse. 

Un aumento en el consumo de crudo, uno de los principales responsables de las emisiones, elevaría a niveles críticos la temperatura de la tierra, según lo ha advertido el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, el foro científico de alto nivel que monitorea el tema.

“La barrera más grande para el cambio de tecnología (en transporte) no es el costo operativo (el combustible) sino la inversión inicial”, explicó a Semana Sostenible Néstor Roa, jefe de la división de transporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Roa dio como ejemplo el caso de los carros híbridos cuyos precios han venido cayendo, sin consideración por el precio de la gasolina que los mueve, abriendo paso a un mayor consumo a nuevas formas de moverse. 

“Para reducir el uso de vehículos, yo creo más en los cobros por congestión (peajes) que el cobro por gasolina”, explicó.

La caída que se viene registrando hace varios meses en el precio del crudo se acentuó después que Arabia Saudita liderara la decisión de la OPEP (Organización de Países Productores de Petróleo) de no reducir su suministro (unos 30 millones de barriles diarios), en contra de la posición de Venezuela, un país que depende casi enteramente de las rentas del petróleo.

“Por qué debería cortar la producción”, dijo ayer durante la COP20 Ali Al-Naimi, ministro de energía de Arabia Saudita. “Estamos dentro de un mercado y es el mercado el que debe definir el precio”.

Christiana Figueres, secretaria de Naciones Unidas para el Cambio Climático dijo que la caída del precio del petróleo no debería ser una variable decisiva a la hora de tomar acciones sobre el clima. “Somos demasiado viejos ya para no saber que los precios del crudo suben y bajan”, dijo Figueres. “Lo impredecible que resultan su precios debería ser una razón de más para avanzar hacia energías renovables cuyo costo es cero”.

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