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En la mañana del 5 de abril de 2010, miembros de la tribu de Ikebiri, en Nigeria, se encontraban realizando sus actividades diarias, trabajando la tierra y las aguas locales, que durante mucho tiempo han servido como arteria central de su comunidad y fuente de subsistencia. No tenían ni idea de que, a pocos kilómetros al norte, estaba sucediendo algo que tendría un grave impacto en sus vidas.

A tan solo 250 metros de un arroyo al norte de la comunidad en el estado de Bayelsa, situada en el delta del Níger, había explotado un oleoducto. Según los vecinos, el petróleo se extendió rápidamente desde el arroyo a los estanques de pesca, campos y árboles de la zona. “Nos dimos cuenta del derrame cuando el crudo llegó al río”, cuenta a DW el rey de la comunidad, Francis Temi Ododo. “Nos vimos muy afectados. Vivimos en un entorno muy rico y dependemos mucho de la agricultura”.

Siete años después, la comunidad afirma que todavía sufre las consecuencias. Emilia Matthew, vecina y miembro de la comunidad de Ikebiri, dice que ha notado efectos tanto en su salud como en su economía. “Estoy enferma y no sabemos qué debemos hacer cuando enfermamos”, cuenta a DW a través del rey, añadiendo que la pesca, actividad que durante mucho tiempo ha sido su principal fuente de ingresos, se ha vuelto improductiva como resultado de los derrames de petróleo.

“Todos los peces de nuestros estanques de pesca y de los pantanos han muerto por culpa del petróleo crudo”, lamenta. Asimismo, “las hortalizas que plantamos en la comunidad, algunas de las cuales son medicinales y utilizamos para nuestros propios tratamientos, también están afectadas por el hidrocarburo”.

Demandas de reparación

Después de encontrarse con una gran cantidad de petróleo en un trozo de tierra de su comunidad, el rey Ododo explica que llamó a la compañía nigeriana de petróleo a la que pertenece el oleoducto, la Nigerian Agip Oil Company (NAOC).

La petrolífera envió un equipo de investigación el 11 de abril de 2010 para analizar la situación. Cerraron la fuga y, según la comunidad, quemaron la maleza circundante sin su consentimiento. A pesar de ser un método habitual para limpiar derrames de petróleo en el delta del Níger, ya que elimina rápidamente el hidrocarburo del medio, los expertos afirman que es peligroso y contaminante.

“El equipo concluyó que el detonante había sido un fallo técnico. Tenemos el documento”, explica Luca Saltalamacchia, un abogado de Milán que representa a la comunidad. “Inmediatamente después, ofrecieron una pequeña cantidad de dinero a la comunidad como recompensa, y para reparar los daños”, añade.

La tribu de Ikebiri rechazó la oferta. Y en 2013, llegaron a la conclusión de que no iban a llegar a ninguna parte con la NAOC. El rey Ododo explica su consternación al descubrir cómo las comunidades nativas del delta habían tenido que luchar para recibir una indemnización por la entidad nigeriana.

Así que decidieron llevar la batalla contra la compañía matriz de NAOC, el gigante petrolífero italiano ENI, momento en el que se involucró en el caso el abogado Saltalamacchia. “Vine a Nigeria en 2013, hablé con la gente, con el rey y recopilé documentos”, cuenta. Escribió entonces a ENI y NAOC diciéndoles que tenían que pagar por los daños causados y limpiar el sitio. NAOC respondió diciendo que ya habían limpiado la zona, y que el gobierno había certificado que estaba lo suficientemente limpia.

“Durante las reuniones que mantuvimos, afirmaron una y otra vez que estaban dispuestos a pagar una indemnización, pero que no limpiarían el suelo porque tenían un certificado que demostraba que estaba limpio”.

Demanda sin precedentes

El mes pasado, Saltalamacchia apostó más alto. Presentó una demanda contra ENI, pidiendo la limpieza y la compensación por daños del derramamiento. La demanda está siendo apoyada por ONGs ecologistas como Amigos de la Tierra y Acción por los Derechos Ambientales.

El caso no tiene precedentes. Si sigue adelante, sería la primera vez que una empresa italiana tiene que hacer frente a una demanda judicial en Italia por las acciones cometidas en un país extranjero.

“Casos como este son normales en países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia o Alemania, pero en Italia es la primera vez”, aclara Saltalamacchia. La primera audiencia será en diciembre, cuando un juez decida si la jurisdicción italiana tiene la autoridad competente para escuchar el caso.

Una portavoz de ENI dijo a DW que NAOC siempre ha actuado de forma responsable en la zona y que tras el derrame de 2010, “NAOC abrió un diálogo constructivo con la comunidad y actuó con rapidez para restaurar el área afectada y poner en marcha medidas de saneamiento”. Asimismo, añade que el Ministerio Nigeriano de Medio Ambiente realizó una inspección de las obras de saneamiento, y concluyó que se cumplía plenamente con las regulaciones nigerianas.

Problemas en el delta

Sin embargo, Saltalamacchia afirma que estas certificaciones del gobierno no son fiables. “En Nigeria hay un problema general con este tipo de certificados. El gobierno las entrega muy a menudo sin ningún tipo de control”, dice.

“El pasado mes de diciembre le pedimos a una empresa química que hiciera un análisis específico del suelo, y encontró que no solo la zona donde se produjo el derrame está contaminada, sino también a dos kilómetros (1,24 millas) de distancia”, explica.

El derrame de NAOC es solo uno de los muchos que han contaminado esta región rica en petróleo. La extracción en el delta del Níger comenzó en la década de 1950, y hasta la fecha se han derramado 11 millones de barriles de petróleo, dos veces más que durante el desastre de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon en el golfo de México.

El grupo ecologista Amigos de la Tierra critica que el gobierno nigeriano no haya tomado las medidas necesarias para hacer frente a la contaminación en la zona.

El año pasado, Nigeria lanzó un programa de limpieza de 1.000 millones de dólares (877 millones de euros) contra la contaminación por hidrocarburos en las tierras del pueblo indígena de Ogoni, Ogoniland (asentado en el Delta del Níger), en colaboración con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Según el PNUMA, la polución en la zona podría requerir el mayor esfuerzo de limpieza de la historia.

En 2011, el organismo de la ONU encontró a personas en Ogoniland, en el estado de Rivers (fronterizo con Bayelsa), que “han vivido con contaminación crónica durante toda su vida”. El informe concluyó que tanto el suelo como el agua, que bebe la gente, están gravemente contaminados y que cualquier limpieza requeriría de 25 a 30 años. En Bayelsa, donde viven los Ikebiri, aún no se ha realizado ningún informe similar.

El rey Ododo cree que la posibilidad de obtener una compensación justa es mayor llevando el caso a Italia. “He revisado todo y he puesto a mi gente al día del caso. Están contentos con lo que estamos haciendo”, dice. "Si ganamos la demanda, todas las familias afectadas serán indemnizadas”, concluye.

No obstante, en el caso de que se otorgue una compensación económica, podría pasar mucho tiempo antes de que la comunidad reciba el dinero. Mientras tanto, los miembros de la tribu tendrán que seguir conviviendo con la contaminación del derrame originado en 2010, con consecuencias para su salud y sus medios de subsistencia.

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