Gustavo Manrique, presidente de CIMA Kids.

Con la certeza de que el medio ambiente no tiene fronteras llegó CIMA a Colombia, y específicamente a Bucaramanga, con su segunda edición para niños (Vea: Bucaramanga se viste de verde). El ecuatoriano, Gustavo Manrique, presidente de la Cumbre y de Soluciones Ambientales Totales (Sambito), empresa gestora del evento, es un convencido de que vivir verde es una decisión estratégica y acertada, así como también de la necesidad de darle herramientas a las nuevas generaciones para que guíen la transformación del planeta. En entrevista con Semana Sostenible, esto fue lo que nos dijo:

Semana Sostenible: ¿Por qué apostarle a la educación ambiental de las nuevas generaciones?

Gustavo Manrique: Los adultos vamos cambiando las prioridades: éxito es un buen vestido, éxito es un buen carro, y esas no deberían ser los temas para definir éxito, pero todas esas cosas típicamente vienen de la naturaleza. Cambiamos de teléfono para tener uno más moderno, se habla que la deforestación de los bosques para obtener el coltan con que se fabrican los celulares ha eliminado los orangutanes del Congo. Hablo de todo esto porque los adultos tenemos patrones equivocados y creemos que son los niños o los jóvenes que están próximos a ser la masa productiva del planeta a los que hay que capacitar para que generen cambios. A ellos no les puede ocurrir lo que nos ocurrió a nosotros.

Nuestra generación no vino con el chip de que atentar contra el medio ambiente por una u otra cosa era tan grave, pero esta generación sí. Los desafío a que boten una botella de plástico a la calle delante de un niño y seguro te va a corregir. Ellos son los que nos van a empujar a tener una vida más verde, más equilibrada, más adecuada con lo que está bien y con lo que está mal.

Semana Sostenible: ¿Qué es Sambiento?

G.M.: Son las siglas de Soluciones Ambientales Totales que nace con la idea de ser una consultora que brinde ayuda a vivir en un mejor planeta, pero no sabíamos con exactitud qué era lo que queríamos hacer. Nació como un emprendimiento en un comedor de una casa, hoy con mucho orgullo podemos decir que somos 100 funcionarios, que hemos firmado más de mil proyectos. Con el tiempo nos hemos ido definiendo, hemos ido entendiendo que  hacemos bien y que mal. Una de las líneas que tenemos es que ayudamos a las empresas a cumplir con la legislación ambiental vigente, es decir los estudios de impacto ambiental, los planes de manejo, las auditorías todo lo que tiene que ver con cumplir de la mejor forma la ley. Esto se llama la división de estudios ambientales.

La segunda división se llama Ecoproyectos, que son proyectos que una vez cumplen con la legislación ambiental se les crea un ‘traje hecho a la medida’, es decir, un proyecto de educación ambiental, de reforestación, un concurso de reciclaje, ecología urbana, un poco lo que el cliente quiere hacer en función de la gente a la que le quiera llegar. La tercera división es eventos verdes en donde tenemos CIMA para adultos, CIMA Kids y los Premios Latinoamérica Verde, que son los Oscar de Medio Ambiente y que se harán a final de este año. La cuarta división tiene que ver con representación de marcas y productos en donde tenemos la representación de unos paneles solares y de unas plantas de tratamiento de agua.

Semana Sostenible: Su empresa trabaja el tema de estudios ambientales, ¿cómo ve la regulación en Colombia? ¿Ese tipo de procesos es más estricto en Ecuador?

G.M.: He tenido la oportunidad de comparar la política ambiental de Colombia con la de Ecuador y me atrevería a decir que la diferencia es que nosotros le damos derechos a la naturaleza, somos el único país en el mundo que lo hace. Yo aquí, sin embargo, he visto multas de hasta 10 mil salarios mínimos, he visto prisión por tres, cinco y diez años por explotación y tráfico de especies silvestres, por contaminaciones de agua, por diferentes razones que atentan contra la biodiversidad colombiana. Veo implicaciones penales fuertes, entonces, haber dado el paso de salirse de lo civil e incluir lo penal ya es importante. Lo  que necesitamos es la voluntad, la consciencia y la sensibilización de cada persona. Que la gente entienda que los pequeños detalles a la hora de consumir son la única forma de transformar. La estructura de la legislación y la regulación están bien, lo que necesitamos son plataformas de reflexión como lo es un Cima Kids, donde esas generaciones futuras tienen que cuestionarse todo.

Semana Sostenible: ¿Cómo generar esos espacios? ¿Desde los colegios, desde la casa?

G.M.: En Ecuador, por ejemplo, ya eliminaron la clase de medio ambiente. Uno diría retrocedieron, pero realmente lo que hicieron fue volverla transversal. La metieron en geografía, matemática, en todo. Entonces, lo fundamental es que interioricemos la importancia del cambio. Siempre me gusta decir esto por más que suene a ciencia ficción pero, el planeta entero está viviendo uno de los casos más grandes de espionaje con Wikileaks y Assange, miles y miles de cables se revelaron y en ninguno se encontró que hay vida en otro planeta. Este es el único que tenemos. Y cada cosa que los humanos utilizamos viene de la naturaleza, pero no lo entendemos. No nos cuestionamos. Si tú vas a un puesto de comidas rápidas yo te aseguro que comes exactamente lo mismo rechazando el treinta por ciento de los productos que te dan: servilletas, tres o cuatro sobres de salsa de tomate o mostaza, la hamburguesa te la dan en un papel y además la ponen en un cartón. El pitillo, además de ser plástico viene envuelto en un papel, pero además, el vaso te lo dan con una tapa para caminar diez pasos hasta la mesa, y además a la bandeja le ponen otro papel.

Semana Sostenible: ¿Los adultos ya somos caso perdido o qué hacer para transformar el estilo de vida y los patrones de conducta?

G.M.: No para nada. El problema es que la gente lo ve muy lejano. No han entendido que la suma de acciones minúsculas genera grandes impactos.

Este es el único planeta que tenemos y yo quiero que mis hijos conozcan al elefante, al delfín rosado y la única forma es cuidando el planeta, porque esto es un encargo divino. Si el hombre desaparece el planeta reverdece, pero si el planeta  desaparece también el hombre lo hace. Estos eventos son para eso, para sensibilizar, para educar, para interiorizar, para que los futuros tomadores de decisiones lo hagan de forma acertada.

Semana Sostenible: ¿Qué viene después de CIMA Kids?

G.M.: CIMA arrancó en 2011 con una versión para adultos, de ahí salieron los impuestos redimibles de Ecuador. Hoy sabemos que es el primer país del mundo en recolección de botellas plásticas per capita. A raíz de CIMA se creó un impuesto de que por cada botella que tu consumes pagas dos centavos, pero si te quedas con la botella y luego vas a un punto de canje te devuelven tus dos centavos.

Nos dimos cuenta que CIMA había dejado fuera a unas generaciones que son los actores y los protagonistas del mañana, entonces creamos una plataforma de educación e hicimos CIMA Kids. Hicimos un concurso de reciclaje que fue record guinness. Y luego hicimos otra para adultos y de ahí salen los Premios Latinoamérica Verde, que serán en noviembre y premiarán los mejores proyectos en nueve categorías.  En octubre  vamos a tener el Parque de Educación Ambiental para jóvenes, estamos construyendo aulas móviles, con la forma de cada industria: llanta, papel periódico, botella plástica, los jóvenes van a entrar ahí y van a recibir educación intensiva durante 25 minutos y saldrán con la inducción de cómo manejar la botella de vidrio, la lata de aluminio y los vamos a graduar de embajadores verdes, porque cuando salgan de las estaciones ellos van a saber manejar  las cosas cotidianas con las que se enfrentan día a día. Cómo manejar su corresponsabilidad con los productos y ese es el que queremos exportar a otro país.

Semana Sostenible: ¿Por qué usted vive verde?

G.M.: Es una mezcla de varias cosas. En el proceso de formación como niño estuve muy expuesto a la naturaleza y a la vida en el campo lo que me desarrolló una sensibilidad por la problemática ambiental que luego complementé con temas académicos en la Escuela de Agricultura de la Región Tropical Húmeda (Earth) y terminé haciendo lo que me apasiona. No me da vergüenza decir que tengo una empresa doblemente verde.

Primero porque yo me despierto tratando de ayudar al verde de la naturaleza, mientras tanto trato de hacer el verde del dinero, y no me acompleja decirlo y eso creo que es el reto que todos los empresarios deberían hacer. Los que no lo ven venir van a estar fuera del negocio independientemente de en lo que estén autos, llantas, chocolates. Porque hay dos cosas por las que la gente compra una comida ahorita: el precio y sus componentes nutricionales, no puedes dejar de vender sin eso. Pero hay un tercer elemento que se viene y lo firmo desde ya: en menos de cinco años los productos tendrán que incluir en sus etiquetas el impacto que generan, su huella de contaminación, y será la gente la que decida y regule el mercado. 

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