El Duque de Cambridge se distingue por su cercanía con las causas nobles, al igual que su madre, la fallecida Diana de Gales.

Cerca de 1.200 piezas tendrían que ser removidas del palacio de Buckingham, si el pedido de William, el nieto mayor de  la reina Isabel II, es acatado. El Duque pide que todas las decoraciones, utensilios y demás artículos que estén hechos de marfil sean sacados del lugar, puesto que es incoherente que mientras él y su padre, el príncipe Carlos, apoyan causas en contra del maltrato animal, en su casa haya vestigios de este tipo.

El marfil es obtenido de los dientes de animales como morsas o elefantes, por lo tanto la cacería de estos animales se incrementa al haber mayor demanda de este material, el cual es pagado a muy buen precio. Por ejemplo, en Hong Kong seis toneladas de marfil de elefantes tienen  un valor cercano a los 6,5 millones de dólares.

Palacio de Buckingham

File:Buckingham Palace, London - April 2009.jpg

El pedido del Duque se hizo después de estar en un evento para evitar la caza furtiva de elefantes. De acuerdo con la conservacionista Paula Kahumbu en una entrevista para el periódico británico, The Guardian, el mensaje que está enviando es muy poderoso. “El mensaje es muy fuerte en tanto que el Príncipe y su padre están pidiendo algo que a la mayoría conmueve”.

Sin embargo, esta no es la única actividad ambientalista que está apoyando el heredero. En días pasados acompañó al primer ministro británico, David Cameron, a la conferencia más grande del mundo sobre comercio ilegal de vida silvestre, que se celebró en Londres.

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