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El Probo Koala transportaba basura tóxica por encargo de la empresa británico-holandesa Trafigura, con sede en Ámsterdam, y cuya dirigencia a todas luces estaba involucrada en este crimen ambiental. Aunque Trafigura ha indemnizado a las 31.000 víctimas y ha pagado trabajos de recuperación de las zonas contaminadas, la empresa no ha querido, hasta ahora, reconocer su culpa. Muchas de las víctimas en Costa de Marfil siguen sufriendo las consecuencias del envenenamiento. El caso Probo Koala es una muestra de cómo algunos países industrializados aún tratan al mal llamado “Tercer Mundo”.

Cuando llueve en Akuedo rebrota la pestilencia. Akuedo es un barrio marginado de Abiyán, la capital de Costa de Marfil. Allí vive Inocencio Kassi, quien recuerda la noche del 18 de agosto de 2006 en la que los residuos industriales venidos de Europa convirtieron la vida de los habitantes en un infierno: “De pronto comenzó a heder y pronto ya casi no podíamos respirar en nuestra propia casa. Así que salimos a las calles, pero era peor. Pasamos una noche de horror respirando a través de paños húmedos”. (Vea: Se produjeron 41,8 millones de toneladas de basura electrónica en 2014)

Durante varias semanas el carguero Probo Koala, fletado por Trafigura, había vagado por el Atlántico. Su carga: una suspensión altamente tóxica de residuos químicos de limpieza, gasolina y petróleo crudo de la que no podía deshacerse legalmente. Al final, en el puerto de Abidjan, la empresa bombeó las 600 toneladas de tóxicos a camiones cisterna y, en secreto, hizo vaciar su venenoso contenido en varios lugares de la ciudad, también en Akuedo. Al menos 17 personas murieron de inmediato y decenas de miles fueron envenenadas.

“Debido a los residuos tóxicos ha habido abortos y muchos bebés nacen con deformaciones. Aún estamos sufriendo todos los días las consecuencias. Y no tenemos el dinero para irnos de aquí”, dice Thierry Gohore, residente de la zona.

Gobierno corrupto permitió el envenenamiento de la población

La población afectada sufre hoy de enfermedades respiratorias crónicas, erupciones cutáneas y problemas visuales. En Akuedo los casos de cáncer han aumentado dramáticamente. Aún así, “los médicos se abstienen de declarar los males como consecuencia directa de los tóxicos derramados, por temor a demandas del Grupo Trafigura”, dice Christine Melai. Ella misma sufre desde entonces de una alergia severa y gasta todo su dinero en medicinas. Ya hace mucho que los 1.000 euros de la indemnización se agotaron. Una compensación que Christine considera “una broma”. (Vea: La mujer que cambia basura por huertos a prestigiosos restaurantes)

Gracias a la presión internacional, Trafigura tuvo que hacerse cargo de algunos de los costos para la eliminación de residuos tóxicos. A pesar de que en 2009 la empresa accedió a pagar una compensación, no cumplió. En 2014, un tribunal de Londres conminó a Trafigura a pagar mil euros a cada una de las 5.000 víctimas que pudieron demandar. Dinero que aún muchas víctimas esperan.

“Después de diez años aún no se ha podido establecer la culpabilidad por una instancia internacional independiente”, se queja Denis Yao, presidente de la asociación de víctimas. Pero una cosa es cierta: Laurent Gbagbo, entonces presidente de Costa de Marfil, estuvo involucrado en el escándalo. Por lo que Yao concluye que “empresas como Trafigura son una vergüenza para Europa, pero sin la ayuda de Gobiernos corruptos en África, los corruptos de otras partes no hubieran podido causar tanto daño”.

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