Río Bita.

En el Congreso de la República se discute un proyecto de ley que busca incluir dentro de las áreas protegidas, los sistemas fluviales. De no quedarse en letra muerta, el proyecto lograría proteger zonas fundamentales para la disponibilidad de agua del país. 

El representante a la Cámara Alfredo Molina es el autor de la iniciativa legislativa que busca que los sistemas fluviales sean declarados como susceptibles de protección y reserva medioambiental. El proyecto que se encuentra en discusión pretende como lo dice el parlamentario “reparar un error histórico” en materia de conservación.  

De acuerdo con el congresista, el funcionamiento de los sistemas fluviales en Colombia a menudo ha sido objeto de cambios y alteraciones como inundaciones, caudales insuficientes, flujos bajos, pérdida de conexiones, reducción del nivel de agua, pérdida de los corredores fluviales, con disminución de recursos como el pesquero, la fauna, la flora, de ahí la necesidad de proteger estas zonas.

La iniciativa propone adicionar dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) los sistemas fluviales como área de conservación. Germán Andrade, subdirector científico del instituto Alexander Von Humboldt, escribió en un artículo 'Rio Protegido' publicado en la revista Gestión y Ambiente que “los ríos, al igual que los humedales, han tardado en ser reconocidos en los instrumentos legales y en las estrategias de gestión ambiental”. 

La importancia de los sistemas fluviales radica en los servicios ecosistémicos que brinda en la regulación y disponibilidad del recurso hídrico. Así, al ser una red interconectada, si se altera una zona, el resto puede sufrir consecuencias devastadoras.

De acuerdo con el último Estudio Nacional del Agua, la mayor parte del sistema hídrico andino colombiano se ha alterado debido al transporte de sedimentos y sustancias tóxicas, con una incidencia marcada de los corredores industriales ubicados en las cuencas de los corredores Bogotá–Soacha, Medellín–Itagüí, Cali–Yumbo, Sogamoso–Duitama–Nobsa, Barranquilla–Soledad y Cartagena–Mamonal, lo que afecta gravemente la calidad del líquido en los ríos Magdalena, Medellín, Bogotá y Cauca.

A este respecto, Molina señala que la calidad de agua en las zonas rurales es peor y el no dar herramientas para la conservación del agua, lleva al país a no asumir un compromiso real con el medio ambiente. 

Mientras se da la discusión en el Congreso, vale recalcar que el país ya tiene herramientas en materia de ordenamiento y conservación del recurso, lo que falta es que las políticas vivan en la realidad. Por ejemplo, el Plan Nacional de Desarrollo 2010 – 2014 estableció que las cuencas hidrográficas serían el instrumento fundamental para avanzar en la planificación y el ordenamiento ambiental del territorio, por otro lado, la Política Nacional para la Gestión Integral del Recurso Hídrico (2010) le da al país las herramientas para la gestión del agua durante 12 años.

Igualmente, gracias al concepto de Río Protegido y el apoyo de diferentes instituciones desde hace 4 meses, aproximadamente, el río Bita en el departamento del Vichada es el primer Río Protegido del mundo, lo cual le permite no estar exento de la actividad humana, pero sí tener una intervención más consciente de las zona.

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