Hace unos días Néstor Franco, director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), le dijo a Semana Sostenible que la planta de tratamiento de aguas residuales (Ptar) Salitre se tenía que hacer sin importar las oposiciones de algunos miembros de las comunidades del barrio El Cortijo en la localidad de Engativá, con los que llevan enfrentados desde hace varios meses.

El funcionario se quejó por los actos vandálicos que se presentaron sobre la obra a mediados de marzo y dijo que ya hay una orden judicial que ordena el comienzo de la obra y le pide a la Mesa Ciudadana Cortijo Tibaguya y a la agremiación Somos Uno, que se oponen al proyecto, abstenerse de paralizar los trabajos en el predio donde quedará la Ptar.

Sin embargo, representantes de la Mesa Ciudadana le dijeron a este medio que no es cierto que se estén oponiendo al Proyecto PTAR Salitre Fase 2. “Estamos es en contra de que se haga ahí, de la forma en que ha sido planteada y con las tecnologías que van a utilizar; que son técnicas de más de 100 años que quieren imponer como de última generación, cuando hay opciones más modernas y baratas”.  Según dicen, la propuesta de la CAR y el Banco Mundial puede sustituirse por otra que requiere solo el 20% de espacio que hoy está destinado a la construcción.

También aseguraron que no es verdad que hayan ejecutado actividades de protesta violentas. “No hemos promovido motines o actos de vandalismo, como nos los quieren endilgar”. De hecho,  indicaron que protestan  con argumentos suficientemente soportados, que el mismo Banco Mundial y su organismo de veeduría interna han dado por válidos y donde reconocen fallas de diseño del proyecto actual, de los procesos de socialización con la comunidad y en la aceptación de un bosque y un cuerpo de agua considerado humedal.

Respecto a ese punto Néstor Franco aseguró que el humedal es un espejo de agua que se consolidó con el paso del tiempo, ocupa  1,2 hectáreas pero está alimentado por los lixiviados (líquido que producen las basuras) que suben a la superficie debido a la descomposición de los desechos del antiguo basurero de El Cortijo y por aguas lluvia.

Aun así, los líderes de la Mesa Ciudadana Cortijo Tibaguya insisten en que no se tuvieron en cuenta las necesidades reales de las comunidades de su sector. “El Parque Metropolitano que nos proponen traerá grandes problemas de orden público, inseguridad y  pérdida de un bosque de 35 hectáreas que nos da oxígeno. Además, al humedal lo reemplazarán con zonas duras de cemento, plástico o sintéticos que no brindan una sola gota de agua”.

De hecho, aseguran que venían haciendo aportes al proyecto en forma organizada  pero que desde mayo del año pasado la CAR “en una acto arrogante y displicente con las comunidades nos maltrató y fue irrespetuoso de los procesos que veníamos desarrollando en paz para llegar a acuerdos que nos beneficiaran mutuamente y decidió desconocer y evitar los pactos con nuestra comunidad”.

Finalmente, afirman que desde hace 10 años existe un proyecto de ciencia y tecnología que permitiría solucionar el problema de la contaminación del río Bogotá y sus afluentes, en el cual se invirtieron 800.000 millones de pesos en esa época, pero que nadie  sabe por qué nunca avanzó. “No tienen por qué someter a la ciudad a los caprichos del Banco Mundial, de la CAR y de la Empresa de Acueducto de Bogotá. No se debe asumir el riesgo de despilfarro y detrimento patrimonial que pagaremos todos con parte del impuesto predial y el aumento de las tarifas de agua y alcantarillado para este proyecto en particular”.

Sin embargo, en la CAR están convencidos que la Ptar se debe hacer en ese lugar pues ahí llega el alcantarillado de media Bogotá y trasladarlo de lugar sería extremadamente costoso. A pesar de todo, lo único seguro hasta el momento es que ni la autoridad ambiental ni la asociación dan su brazo a torcer.

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