El pasado lunes festivo, con motivo del cumpleaños de Bogotá, un grupo de ciudadanos en el que se encontraban personas como la nieta de Thomas Van Der Hammen Sabina Rodríguez Van Der Hammen, el ambientalista Daniel Bernal, el profesor Antoine Marie Cleef, entre otros, se dio a la tarea de organizar una jornada llamada ‘Regálale a Bogotá #UnArbolParaLaReserva’. El evento invitaba a que cualquier ciudadano fuera y donara un árbol, la totalidad de los árboles recolectados se le entregarían a la Alcaldía para ser sembrados en la reserva Thomas Van der Hammen. Los ciudadanos no podían llevar cualquier árbol ya que la idea de reforestar el santuario natural tiene que hacerse con todos los debidos protocolos, por esta razón existía un “lista de especies adecuadas”.

En la jornada se recolectaron 2.339 árboles, pero lo que no se esperaban los organizadores era que la Administración Distrital no recibiera el regalo de los ciudadanos. Ante la negativa, uno de los primeros en referirse al hecho fue el concejal Manuel Sarmiento a través de su cuenta de twitter

La Alcaldía, por su parte, respondió unas horas después y presentó varios argumentos, algunos razonables y otros desvirtuados por varios internautas:

Un argumento controvertido con base en el Plan de Manejo Ambiental de la zona:

Asimismo, se acusó a los organizadores de no coordinar con la CAR el evento, algo en lo que la administración podría tener algo de razón.

En cuanto a este último trino muchos dicen que resulta paradójico que se asevere que no existe un control fitosanitario si ni siquiera las especies fueron recibidas para su evaluación. Finalmente, la cuenta de Twitter de la Alcaldía optó por cortar todo tipo de señalamientos aduciendo que solo será posible sembrar en dichos terrenos cuando se materialice el proyecto que tiene el alcalde Enrique Peñalosa para la zona.

Lo que resulta curioso es que desde 2013 se han realizado varias siembras colectivas en los terrenos tal como lo señala el ambientalista Daniel Bernal y el colectivo Sembradores Van der Hammen

De momento, los ciudadanos se están organizando para ir a sembrar los árboles en una fecha cercana. Este suceso se une a la larga lista de controversias que ha acumulado la actual administración que tiene un solo objetivo para la reserva Thomas Van der Hammen y que pasa por urbanizar gran parte de la misma.

Encontrar un punto común respecto a la zona sería la mejor alternativa para salvar este espacio que puede ser uno de los pocos pulmones que tiene Bogotá, una ciudad agobiada, entre cientos de problemas, por una pésima calidad del aire.

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