Este jueves la ciudadanía y los ambientalistas en Colombia parecen haber logrado una victoria con la revocatoria de la licencia ambiental que permitía la la construcción de un puerto de carga de carbón y otros minerales en San Antero (Córdoba), un ecosistema de una inmensa fragilidad e importancia.

En un comunicado la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) señala que hizo una revisión al proceso de otorgamiento y decidió reversar el permiso.

En la zona se pretendía construir un puerto en un área ubicada en el “Distrito de Manejo Integrado Cispatá–La Balsa–Tinajones y sectores aledaños”, situación que despertó la preocupación de comunidades, académicos y científicos; por tratarse de una zona en muy buen estado de conservación.

Lo impactante del reversazo de la CVS es que la Corporación había asegurado que para el otorgamiento de la licencia se había realizado un minucioso estudio de cerca de tres años de duración. No obstante, ante el revuelo mediático causado el Ministerio de Ambiente ordenó revisar el proceso.

De esta forma si bien gana el medio ambiente persiste una preocupación general porque a pesar de que se invierten años de investigación, trabajo comunitario e institucional en la preservación de zonas estratégicas, a la vez se otorgan licencias a particulares para proyectos de un alto impacto ambiental.

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