La remoción de dos represas en Washington permitió que por primera vez en un siglo retornaran al río Elwha truchas y salmones. Se calcula que el río, que se había desviado para construir los embalses, tardará tres años para reestablecer su ecosistema natural. Esta buena noticia demuestra que existe en la naturaleza la capacidad de recuperarse de la invasiva intervención que significa un embalse.

Estados Unidos planteó en 2011 un proyecto para prescindir de represas antiguas e innecesarias. El plan a largo plazo es terminar con este tipo de mega construcciones para dar paso a nuevas fuentes de energía. De esta forma, dejarían libres a los ríos naturales, y beneficiarían a los peces y otras especies dependientes de las fuentes hídricas.

Las represas cumplen una función fundamental en el almacenamiento y la distribución del agua y son usadas para la producción de energía. Como deben ser construidas sobre un río o un arroyo, en ocasiones terminan alterando el ciclo natural del ecosistema en que se encuentran.

Según expresó a la National Geographic Anne Shaffer –bióloga marina del Instituto de Cuencas Costeras– la restauración no ha beneficiado solamente al río, sino también al ecosistema que depende de él. “El río ofrece refugio y alimentación para los peces y otros organismos que los ayudan a ir desde el agua dulce hasta el mar”, dijo.

El entorno cercano a las costas incluye deltas y estuarios, así como pastos marinos en aguas poco profundas que propician la vida acuática. La importancia de remover algunas represas, descansa en la mutua dependencia de los ríos con los mares.

Los ríos suelen ser la primera fuente de los sedimentos, y estos determinan el bienestar del ecosistema costero. Una represa crea una barrera que impide el paso de los peces y encierra el sedimento. Por esto el ecosistema del rio Elwha ha estado muerto por todos estos años.

Desde el momento mismo en que se comenzó a demoler la represa, nuevas especies de peces comenzaron a visitar el río y aproximadamente 40 hectáreas de hábitat han sido recuperadas. También el lecho marino creció 10 metros, creando un nuevo delta y restaurando el estuario. Esto propició la llegada de varias especies de salmón y permitió que las aves se asentaran cerca del río para pescarlos.

Nuevas energías pueden reemplazar a las hidroeléctricas para que muchos más ríos retornen a su estado natural. La gestión de los estadounidenses es un ejemplo a seguir para la recuperación de ecosistemas ligados a los ríos y las costas.

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