Los mares australes son el hogar de una gran diversidad de especies. Los intereses pesqueros pueden amenazar su hábitat.
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DW

Ninguna de las dos propuestas de áreas marinas protegidas (AMP) en los mares antárticos, que en conjunto representaban más de tres millones de km2, fueron aprobadas. Aunque la mayoría de los miembros -24 países más la Unión Europea- habían expresado su voluntad de apoyar la creación de estas reservas en los mares antárticos, el panorama antes de las deliberaciones finales era incierto, en medio de extensas jornadas de debate.

La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Antárticos (CCRVMA) adopta sus decisiones por consenso de sus miembros, por lo que uno solo puede bloquear el avance de las negociaciones. Por la reunión efectuada en octubre pasado en Australia, se sabía de los reparos de Rusia y Ucrania. Y en esta jornada fueron confirmados.

Dos propuestas de áreas marinas protegidas (AMP), una de Estados Unidos y Nueva Zelanda para el Mar de Ross y otra de Australia, Francia y la Unión Europea, por la Antártida Oriental, fueron revisadas. Las organizaciones ambientalistas esperaban la aprobación de ambas o al menos una, con ciertas modificaciones, pero finalmente se dio el peor escenario. Lo que nadie se esperaba era la estrategia que usó Rusia para bloquear el proceso en la cita en Bremerhaven.

“Los rusos han hecho algo que nadie se podía imaginar, al poner en duda la competencia de la CCRVMA para establecer áreas marinas protegidas”, indica a Deutsche Welle Rodolfo Werner, conservacionista de la organización Pew Charitable Trusts, en el marco de la Coalición para la Antártida y el Océano Austral (ASOC).

“El problema más grande es que se ha bloqueado todo un proceso que lleva muchos años de trabajo y estudio, incluyendo esta reunión. Todos los países y organizaciones han invertido mucho en esto, han venido de buena fe y que nos digan que no podemos hablar porque no sabemos si la Comisión es competente es bastante grave”, agrega el experto.

En su opinión, este argumento es además insostenible, pues ya en 2009 la Comisión por consenso –incluyendo a Rusia- creó un AMP en las Islas Orcadas del Sur. Asimismo, la CCRVMA acordó una medida marco para el establecimiemto de AMP.

Oportunidad desperdiciada

Menos del uno por ciento de los océanos mundiales –un área de cerca de 2,2 millones de km2- está protegida. En comparación, cerca del 12% de la superficie de paisajes terrestres ha sido designada como protegida, de acuerdo a la Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza.

“Desperdiciar una oportunidad para proteger algunas de las áreas de los océanos más prístinos es una pérdida para el ecosistema y para la comunidad internacional. Urgimos a los líders mundiales a apelar a Rusia a trabajar con los demás países. Es imperativo que envíen a sus delegados nuevamente en tres meses para encontrar consenso para proteger las aguas antárticas”, dijo Andrea Kavanagh, directora del proyecto de santuarios de océanos australes The Pew Charitable Trusts.

Más de diez mil especies únicas, entre ellas pingüinos, ballenas, aves marinas, el calamar gigante y el bacalao antártico, habitan los mares antárticos. Por su valor científico, ecológico y también económico, son de gran interés internacional.

Llamado a Putin

De nada sirvió la carta abierta que personalidades como el director de cine James Cameron, el empresario Richard Branson y el buzo Jean-Michel Cousteau, enviaron esta semana al Presidente ruso Vladimir Putin: “Rusia es un miembro fundador de la CCRVMA y tiene una extensa historia de exploración antártica y una larga tradición de investigación científica. Como tal, tiene que jugar un rol clave de liderazgo para determinar el futuro de la Antártida”, indicaba la misiva.

Si bien Rusia actuó en solitario, un documento presentado por Ucrania, que ponía en duda la competencia legal de la CCRVMA, sirvió de resorte. Todos esperaban que la discusión se basaría en determinar ciertas observaciones a las propuestas y lograr aprobar una o ambas. “Todos los miembros, excepto Rusia, llegaron a este encuentro para negociar de buena fe”, indicó tras el fracaso de la reunión el conservacionista Steve Campbell, director de la Alianza de los Océanos Antárticos (AOA).

Las organizaciones ambientalistas desconocen qué hay detrás de esta estrategia. En los próximos tres meses, hasta la reunión plenaria en Australia, esperan reactivar las conversaciones para despejar el camino. Hasta entonces, los protección de la biodiversidad y el ecosistema de los mares australes seguirá en compás de espera.

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