| 2017/01/16

San Andrés, una isla a punto de estallar

Más allá de los atractivos naturales de San Andrés, la isla vive problemas para prestar casi todos sus servicios públicos. Algunas de las soluciones son políticas, pero parecen estar lejos de concretarse.

La incineradora de basuras, que además debería ayudar a generar energía, lleva más de tres años sin operar porque la empresa Sopesa y la Gobernación no se ponen de acuerdo.
La incineradora de basuras, que además debería ayudar a generar energía, lleva más de tres años sin operar porque la empresa Sopesa y la Gobernación no se ponen de acuerdo.

Durante décadas San Andrés ha sido uno de los destinos vacacionales preferidos por los colombianos. Sin embargo, desde hace ya algunos años la isla ha obtenido atención mediática por una serie de problemas que al parecer solo son visibles para quienes viven allí.

A pesar de que el gobierno centró su atención en la isla luego del polémico fallo de La Haya, muchos de sus programas y proyectos se vieron afectados, a tal punto que en julio del 2014 el exministro de Hacienda Rudolf Hommes renunció a seguir siendo asesor del Plan Archipiélago.

En una carta al presidente Juan Manuel Santos, Hommes mostró el panorama complicado que vivía el departamento en torno a seguridad, salud y educación. Además, le sumó la tardanza en mejorar los servicios de acueducto y alcantarillado, en diversificar las fuentes de energía a través de un parque eólico o la planta incineradora de basuras, y en recuperar las playas.

Aunque de eso ya han pasado dos años, al visitar la isla todo sigue igual. Por eso, Semana Sostenible y la Clínica Legal e Interdisciplinar del Medio Ambiente (Clima) de la Universidad El Bosque decidieron revisar en qué iban estos asuntos.

No hay agua para tanta gente

“San Andrés no podría sobrevivir sin el turismo” dicen con frecuencia pescadores y comerciantes del interior, e incluso raizales. Todos coinciden en que esa actividad se convirtió en un mal necesario, pero el incremento de turistas hace que el agua, de por sí escasa, sea un privilegio para muchos.

Proactiva Aguas del Archipiélago S.A. se encarga desde 2005 de los servicios de acueducto y alcantarillado en la isla, y aunque desde ese entonces la cobertura ha mejorado, no ha avanzado lo suficiente. Por ejemplo, no deja de sorprender que según cifras de la empresa, a diciembre de 2015 el servicio de acueducto en toda la isla no supere el 60%, y que el alcance es muy limitado en las zonas rurales.

El esquema de circuitos hidráulicos de la zona urbana muestra que la continuidad del agua en el sector hotelero es de 23 horas al día y en Sarie Bay es de 24 horas, mientras que en la zona residencial es de apenas 11 horas y en los sectores de Almendros y Natania es de dos veces y una vez por semana, respectivamente. La situación es más alarmante en la zona conocida como Loma donde el agua llega una vez cada 20 días, a pesar de que ahí se ubican los pozos donde se extrae el agua para la isla.  El panorama del alcantarillado tampoco es tan alentador. A diciembre de 2015 la cobertura era de un 34%.

Elizabeth Young Duffis, gerente de Proactiva, asegura que la empresa firmó un contrato para mantener las redes de acueducto y alcantarillado existentes,  pero no para ampliarlas.  Varios funcionarios de la isla confirman los problemas. “El vertimiento de aguas residuales y la debilidad de la infraestructura son los problemas esenciales, pues construir pozos sépticos que cumplan  la regulación sanitaria implica altos costos”, comenta Asilvina Pomare, coordinadora de Control y Vigilancia de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Coralina).

El gobernador Ronald Housni Jaller, asegura que “la crisis es total, tanto en lo relacionado con el alcantarillado como con el acueducto. Hace poco cerraron los cayos de Bolívar y Johnny Cay por desbordamiento de aguas negras. No hay un trabajo mancomunado entre las entidades públicas de la Isla”.

Acumulando basura

Desde 2013 San Andrés cuenta con una Planta Incineradora de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) que debería solucionar los problemas de acumulación de basuras. En ese año se esperaba que el pasivo ambiental de 400.000 toneladas se redujera mediante incineración continua durante 12 años. Para lograr ese objetivo se invirtieron 34.000 millones de pesos. Otro de las metas importantes era generar energía para la isla al quemar los desechos.

Sin embargo, al terminar este año la RSU no ha quemado un solo kilo de basura y la razón tiene tinte político. La empresa Sopesa maneja la incineradora pero la Gobernación administra el relleno sanitario Magic Garden. Por absurdo que parezca llevan varios años sin ponerse de acuerdo y por eso lo único que se hace con la incineradora es pintarla para que no se oxide.

Un fallo del Tribunal Administrativo de San Andrés sobre la planta RSU dio seis meses de plazo para empezar a operar, pero el gobernador se declaró impedido por cuanto él diseñó dicha planta cuando era gerente de Sopesa.

Pero los problemas no paran allí, pues tampoco se separan los residuos, según indica Asilvina Pomare de Coralina. “Reciclar se constituye en una opción poco práctica porque Trash Buster recoge la basura de las casas sin discriminarlas y en el destino final no se clasifica. Ahora bien, las zonas de relleno del basurero que han perdido su valor calorífico no pueden removerse debido a los gases que, de vez en cuando, ocasionan conflagraciones”.

Por su parte, Patricia Archbold, gerente de Trash Buster, explica que el objeto del contrato es recolectar y transportar los desechos ordinarios, no separarlos. Sin embargo, manifestó su preocupación ya que si bien se puede hacer ese trabajo en la fuente, “en la isla no existe una planta que transforme el material reciclado”.

San Andrés enfrenta múltiples problemas en cuanto a servicios públicos y a eso se suma que a finales de noviembre el representante a la Cámara Carlos Eduardo Guevara alertó sobre una posible crisis por abastecimiento de gas. Esto debido a que la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) determinó que el suministro fuera de 211.000 kilógramos mensuales, cuando el promedio de consumo se aproxima a los 250.000, además que no se contempló el incremento en las temporadas de vacaciones. “Dicha situación puede generar que los hoteles, restaurantes, comercio y el resto de la población no tengan cómo atender al turista, ni cómo suplir sus necesidades básicas”, aseguró.

No cabe duda que el escenario es difícil. Si las entidades de la isla no se ponen de acuerdo y trabajan de la mano será difícil solucionar todos estos problemas. Al final los perjudicados seguirán siendo los habitantes de San Andrés.

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