Fotos cortesía: Rafael Vásquez

“La falta de soberanía empieza por la falta de interés”, dice el profesor Juan Armando Sánchez para referirse a la problemática que desde hace años enfrenta Colombia por la pérdida de parte del mar del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Según él, “ese lugar siempre ha estado muy olvidado en Colombia y muestra de eso es la poca investigación científica que se ha realizado allí”.

Sin embargo, ese panorama ha cambiado en los dos últimos años gracias al Plan de Expediciones Científicas Seaflower. Se trata de una iniciativa gubernamental liderada por la Comisión Colombiana del Océano que tiene como objetivo principal la generación de conocimiento sobre este ecosistema de arrecifes de coral declarado por la Unesco como reserva de la biósfera en 2010.

En su primera versión, entre el 15 de septiembre y el 6 de octubre de 2015, 16 investigadores pertenecientes a 8 instituciones tomaron diferentes tipos de muestras para alimentar 5 proyectos de investigación en la Isla Cayo Roncador. La segunda expedición, realizada en Cayo Serrana entre el 7 y el 28 de agosto del año pasado, contó con la participación de 56  científicos de 26 entidades interesadas en temas como el componente biofísico, el aprovechamiento sostenible de los recursos, biodiversidad y ecosistemas costeros, amenazas y riesgos en áreas marinas y educación y cultura en estas áreas.

Aparte de los resultados de esas travesías, que han incorporado más de 2.400 nuevos datos al Sistema de Información de la Biodiversidad Colombiana (SIB), Sánchez resalta que este tipo de actividades sirven para generar un sentido de pertenencia y apropiación de estos ecosistemas por parte de las instituciones y, en últimas, de los habitantes del país. “La idea es que dejemos de creer que el mar es solo de los costeños. Todos debemos sentirnos parte de un país marino”.

Asimismo, cree que solo a través de la investigación científica se podrán conocer los servicios ambientales que prestan y tomar decisiones para conservarlos. “La reserva Seaflower es el ecosistema arrecifal más extenso de Colombia que, aparte de su rica biodiversidad, sirve como termómetro de la salud del país. Por eso debe tener un manejo especial para que su bienestar se traduzca en el bienestar de todo el territorio continental”.

Todas estas reflexiones serán el tema central del Coloquio de Resultados de las Expediciones Científicas Seaflower que se realizará el próximo viernes 7 de abril en la Universidad de Los Andes de Bogotá. Allí también se conocerán los planes para una nueva versión del programa, que ocurrirá en el segundo semestre de este año en la Isla Cayo Serranilla. “Esperamos que este sea el inicio de una bola de nieve que involucre a todos los colombianos para que, por fin, nos integremos alrededor de nuestros mares”, concluye el profesor Sánchez.

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