Foto: Emilio Barriga.

Sean Lennon, hijo del Beatle John Lennon, además de heredar el talento de su padre que lo ha llevado a convertirse en un músico indie de relativo éxito, también es uno de los más fervientes defensores de los ecosistemas amenazados por el método de extracción hidráulica o fracking.

En la pasada Cumbre Tajín en México, Lennon fue uno de los artistas invitados a tocar con su grupo The Goastt. En medio de un encuentro con la prensa, se refirió al debate existente sobre la utilización del fracking en Colombia. “Nunca he estado en Colombia, no puedo decir qué debería pasar, pero sí tengo mucha información sobre el fracking y sé por qué es malo. En Nueva York muchos protestamos y logramos que se hiciera ilegal. Hicimos que se firmara una petición y muchas otras cosas que funcionaron”, contó el heredero de John Lennon.

Sin embargo, en su mente nunca fue prioridad volverse un experto sobre la famosa forma de extracción de gas y petróleo, pero lo hizo porque consideró que esto era lo mínimo si quería evitar que el fracking se hiciera en su hogar, el estado de Nueva York. De allí que Lennon se haya convertido en un gran opositor a la técnica de extracción pensando en el impacto medioambiental y en las comunidades que aceptan el fracking en sus territorios. 

Todo se remonta al 2012, cuando la madre de Sean, Yoko Ono, vio al gobernador de Nueva York anunciar el inicio de exploraciones para realizar fracking a futuro en dicho territorio. Pero en menos de diez días, se conformó la organización llamada 'Artistas contra el Fracking', con más de 150 miembros, entre estos, Sean. 

“Países como Colombia han sido víctimas de mucha criminalidad corporativa, que además viene de Estados Unidos, y parece que estas corporaciones criminales son la misma clase de personas que están detrás del fracking”, añadió. “Es difícil detenerlas, pero lo que se puede hacer es crear conciencia y mostrar lo malo que es”.

Lennon se escuda en numerosos casos documentados que se han dado en los Estados Unidos (Ver artículo) donde las compañías ofrecen dinero a las comunidades donde se efectuará el fracking y también trabajo, “en cuanto extraen lo que necesitan ya no hay más trabajo, se quedan con el dinero, la ciudad es destruida y ya no hay agua potable. La gente tiene que entender que en realidad están haciendo un pacto con el diablo y tienen que decir no a eso”, concluyó. 

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