Colombia, a lo largo y ancho de su geografía, está plagada de tesoros naturales. Los Cerros Mavecure en Guanía, las playas de Nuquí o el Parque Natural de Utría en Chocó, son solo algunos de los lugares que se reconocen cómo verdaderas joyas dignas de conservación. Sin embargo, los colombianos no somos conscientes de que frente a nuestros ojos hay verdaderas maravillas naturales a las que no les otorgamos ese valor y que por consiguiente se deterioran al punto de que muchas veces salvarlas puede ser una utopía.

Un caso que refleja la situación descrita anteriormente es el río Magdalena, un majestuoso torrente de agua que conecta a nuestro país de norte a sur y que con los años pasó de ser la columna vertebral del transporte y la pesca en nuestro país a ser uno de los ríos más olvidados y contaminados de Colombia.

Y es que la importancia de este acuífero no es menor, su cuenca abarca el 24% de nuestro territorio y pasa por 19 departamentos y 724 municipios que suman el 77% de la población de nuestro país. Pero la deforestación, la erosión, y las aguas llenas de sedimentos lo tienen en una agonía que debe parar de inmediato, para que este acuífero vuelva a ser el exuberante ecosistema que una vez adornó a Colombia.

Ante esta grave situación los emprendedores Carlos Alberto Duque y Wilmar Duque Gómez decidieron lanzar la campaña llamada ‘Siembra amor: Un árbol, un río, un amor’, para que al “aprovechar la fuerza del amor” sea posible salvar al Magdalena.

Pero esta campaña no es una iniciativa cualquiera ya que por medio del poder de la literatura, en particular a través de la obra de Gabriel García Márquez piensan lograr dicho objetivo. Usando distintas citas de célebres libros del Nobel colombiano quieren apelar a la gran masa de seguidores de Gabo y de paso llegar al resto del mundo con el romanticismo y el amor que emanan obras cumbres como ‘El amor en los tiempos del cólera’.

Según Wilmar, la idea surgió de los candados que las personas dejan en el Pont des Arts en París donde los enamorados escriben el nombre de su amada o amado en un candado y lo fijan a dicha estructura. “Este ritual está inspirado en el libro ‘Tengo ganas de ti’ de Federico Moccia y hoy millones de personas en el mundo ponen candados en puentes para celebrar su amor”. El propósito es que en vez de poner candados la obra de Gabo inspire a miles de personas a que siembren millones de árboles para salvar al río, esto se logrará con un crowdfounding cuya meta es llegar a los 100.000 dólares para sembrar los millones de árboles que se necesitan.

Por cada 10 dólares donados se plantará un árbol en nombre del donante o su amado o amada y además recibirá una carta de amor por parte de Florentino Ariza (personaje de ‘El amor en los tiempos del cólera’), también por cada 500 dólares los donantes recibirán un tour privado con todo pago por varios de los lugares más emblemáticos del río para hacer parte del proceso de siembra.

Con esto, además de salvar el río se estaría cumpliendo uno de los sueños de García Márquez quien en 1981 clamó en el diario El País de España por la salvación del acuífero: “la rehabilitacióin del Magdalena solo será posible con el continuo y profundo esfuerzo de cuatro generaciones que deberán durante más de un siglo sembrar 59 millones de árboles”.

“En definitiva pensamos que los fans de Gabo saben que para Florentino Ariza el río es el lugar donde puede estar con su amada ‘para siempre’, verá que esta es una oportunidad para desencadenar un paso de lo imaginario a lo real, con un impacto e influencia duradera en el futuro “, asegura Wilmar.

Seguramente esta tarea no será fácil pero como se puede leer en uno de los apartados del de ‘El Amor en los tiempos del cólera’: “El amor se hace más grande y noble en la calamidad”.

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