| 2014/02/28

Un inglés en campaña ambiental por el Magdalena Medio

Más allá de la increíble belleza de los bosques y de la cantidad de agua que inunda esa región de Colombia, la importancia del Magdalena medio viene de las especies animales que allí habitan. Con la codicia minera en ebullición, los colombianos deben decidir qué hacer con ese santuario silvestre.

Stanley Johnson en el Magdalena Medio.
Stanley Johnson en el Magdalena Medio.

Stanley Johnson es sin duda uno de los primeros y más reconocidos ambientalistas del mundo, y un incansable viajero. A primera vista no creería uno que e    ste inglés de 73 años, de cara sonriente y agudo sentido del humor, ha visitado en los últimos 8 años la India, África central, Ecuador, Turquía, Antártica e Indonesia, entre otros lugares, para documentar sus aventuras y escribir sobre las especies de animales más amenazadas del mundo y los peligros que afrontan. El espíritu aventurero de Johnson se despertó en sus años universitarios cuando decidió hacer parte de la travesía en moto organizada por Tim Severin que recorría las rutas del legendario Marco Polo saliendo de Oxford vía Venecia hasta Afganistán. En 1964 Severin publicó un libro sobre la expedición titulado Tracking Marco Polo (Rastreando a Marco Polo).

Johnson es un confesado ambientalista desde antes de que el tema se volviera prioritario en el mundo y de que hombres y mujeres se hicieran conscientes de las indelebles huellas que nuestras acciones están dejando en la naturaleza. “Yo crecí en el campo –dice- por lo que el cuidado de lo silvestre siempre fue una prioridad.” Pero el inglés sólo comprendió la inminencia del problema ambiental cuando comenzó a trabajar en el Banco Mundial apoyando a los países emergentes. Su labor le permitió ver cómo el acelerado crecimiento de la población traía enormes problemas en otros ámbitos, y el medio ambiente era uno de los más afectados. Consciente del problema, comenzó a divulgarlo.

En 1973, como director de la sección de Prevención de Polución de la Comisión Europea, inició su cruzada en pro de la naturaleza. Después de cuatro años en el trabajo pasó a ser miembro de la junta de la organización para la conservación de los gorilas, para la que en el 2010 escaló los 6000 metros del monte Kilimanjaro en Tanzania con la intención de recaudar fondos para la protección de tan maravilloso animal. En 1983 fue galardonado con el premio Richard Martin que se otorga a quienes prestan sus servicios de manera sobresaliente a la protección de los animales, y al año siguiente Greenpeace decidió premiarlo por su labor en la protección del medio ambiente.

Ahora, éste experimentado ambientalista se encuentra en Colombia para hablarles a los colombianos sobre la importancia natural del Magdalena medio, un lugar cuyo esplendor y riqueza han llamado la atención del voraz viajero. “Más allá de la belleza de los bosques y de la cantidad de agua que inunda esta región de Colombia, la importancia del lugar viene de las increíbles especies que allí habitan. El mono araña, el delfín rosado, el manatí, el oso hormiguero, el caimán y el jaguar son sin duda unos de los animales más espectaculares del mundo y desafortunadamente también unos de los más amenazados. Por ello varias importantes organizaciones alrededor del mundo –explica-, entre ellas el Zoológico de Bristol, la Asociación Primatológica Colombiana y la Fundación Panthera, han puesto sus ojos en este lugar y están dispuestas a hacer lo necesario para ayudar a su preservación.” Hasta el momento el difícil conflicto que ha vivido la zona durante décadas la ha mantenido protegida en gran medida, pero con la minería ilegal en aumento y el inicio de los diálogos de paz la presión sobre el territorio se incrementa y los colombianos deben decidir cómo manejar esta joya natural.

El Magdalena medio es un punto geográficamente estratégico por su ubicación con respecto a las principales ciudades del país, y por la importancia que desde siempre el río Magdalena ha tenido para Colombia. Por su capacidad, y porque recorre el país de sur a norte, el Magdalena es la principal ruta fluvial de los colombianos. La zona del Magdalena medio se caracteriza por sus humedales, el verde de sus praderas y sus bosques tanto húmedos como secos. La diversidad ecológica de la región es casi infinita. Actualmente, las principales amenazas ambientales del territorio son, según Stanley Johnson, “la minería (en gran medida ilegal), la tala de árboles, las explotaciones petroleras y la ganadería. Cuando sobrevolamos el área hace unos días fue fácil identificar los peligros que la amenazan. Y si de aquí a 10 años no se hace nada para proteger ese santuario silvestre su riqueza habrá desaparecido casi por completo”.

“Nosotros como ingleses –precisa Johnson con seriedad- no podemos venir a decirle a los colombianos qué deben hacer con semejante tesoro que tienen en el corazón de su territorio. Lo que queremos es hacerles saber la enorme importancia ecológica del Magdalena medio, tanto para los colombianos como para el mundo, y que tengan esto en cuenta en el momento de tomar decisiones sobre el desarrollo de la región. También estamos dispuestos a apoyar al país en lo que considere necesario para protegerla. Yo, que he viajado alrededor del mundo y visto los lugares y los atardeceres más increíbles, quedé fascinado con ese remoto lugar de Colombia.” 

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