Un brote de Morbillivirus, un tipo de virus que ataca cetáceos, provocó la muerte de cerca de 170 delfines grises en la bahía de Sepetiba, en el estado de Río de Janeiro. Un boletín técnico publicado este jueves por investigadores del Laboratorio de Mamíferos Acuáticos e Bioindicadores de Río y del Laboratorio de Patología Comparada de Animales Salvajes de Sao Paulo ha diagnosticado el mal que, desde finales de noviembre, ha diezmado el 20% de la población de esos animales en la bahía.

Los investigadores afirman que es la primera vez que se detecta un brote causado por Morbillivirus de cetáceos en América del Sur y que todavía desconocen los factores que lo provocaron ni cuánto tiempo puede durar. Típicamente, los brotes duran mientras haya animales susceptibles, según informa el boletín.

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Algunas especies del virus, que pertenece a la familia Paramyxoviridae, son muy estudiadas por causar enfermedades conocidas, como el sarampión en los humanos, el moquillo canino y la peste de los pequeños rumiantes, como cabras y ovejas. El Morbillivirus de los cetáceos afecta los delfines, los delfines grises y las ballenas, y no suele ser transmitido de animales a personas.

Los biólogos dieron la alarma en la bahía de Ilha Grande, también en Río de Janeiro, donde fueron encontrados 60 delfines grises muertos en menos de 30 días, entre noviembre y diciembre —el promedio de muertes para el mismo período en años anteriores era de un espécimen—. Después, el brote llegó a la bahía de Sepetiba, donde se concentra la mayor población de la especie en todo el planeta (cerca de 800 ejemplares, según estiman los investigadores).

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Leonardo Flach, biólogo del Instituto Boto Cinza, que monitorea desde hace 20 años los delfines de la región, define la situación como una “gran pérdida para la preservación de la especie en todo el mundo”. El Instituto recoge cada día cuatro o cinco cadáveres.

Flach señala, sin embargo, que la fragilidad de los delfines no es algo reciente. Él cuenta que los investigadores han notado más lesiones en la piel de los animales en los últimos diez años y que ellos están cada vez más delgados. “Antes morían más los machos adultos, pero ahora son las hembras y sus crías”, afirma.

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El biólogo también señala que la actividad portuaria ha aumentado en la región desde 2015, y que los ruidos y el derrame de productos químicos provocan estrés en los animales, lo que disminuye su inmunidad.

El Instituto Boto Cinza propone la creación de un refugio marino en la bahía de Sepetiba para proteger y preservar los delfines grises que sobrevivan al brote. Sus biólogos afirman que los ejemplares avistados en los últimos días parecen débiles y que las crías presentan lesiones en la piel.

*Artículo original de la Agencia Anadolu

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