Foto: @ricardoladino

“Lo que no se nombra, no existe”, aseguró alguna vez el filósofo George Steiner. Que las cosas puedan ser llamadas y reconocidas por su nombre, hace que cobren vida y puedan perdurar en el tiempo. Esta premisa podría aplicarse a la reciente decisión del Distrito de retirar las vallas de la CAR Cundinamarca que delimitaban e informaban sobre la Reserva Thomas Van Der Hammen.

Si bien, según las autoridades distritales, las vallas fueron retiradas por falta de permisos, la CAR aseguró que sí estaban autorizadas (Vea: Secretaría de Ambiente había dado aval a vallas que retiró la Alcaldía). Por esto muchas personas afirman que la decisión va más allá de la falta de reglamentación. Ante la medida, el exministro de Ambiente Manuel Rodríguez,  la representante a la Cámara Ángela Robledo, entre otros, criticaron lo que parece ser el desmonte de la simbología que mantiene a raya la intervención en esta zona protegida.

En las vallas de la CAR se ofrecía información detallada sobre la delimitación de la reserva y sus beneficios ambientales, letreros que hacen parte del Plan de Manejo Ambiental y que buscan generar conciencia de la protección de la zona.

 

También resulta curioso que se hayan retirado las vallas un día después de que el hashtag #PenalosaNOsetireLaReserva fuera tendencia nacional por más de seis horas. Miles de personas en las redes intentaron el pasado lunes persuadir a la actual administración distrital de no intervenir la reserva Thomas Van Der Hammen, una zona que según expertos podría llegar a ser el bosque urbano más grande del mundo y un pulmón para la contaminada área urbana de Bogotá.

¿Por qué tanto revuelo por la reserva?

A pesar de los innumerables estudios y conceptos de expertos que resaltan la importancia de conservar la Van Der Hammen como una reserva, en diciembre del 2016 Enrique Peñalosa derogó la resolución 00835 de junio del 2014 que convertía los terrenos en suelos de utilidad pública y conectividad ecológica. El plan del mandatario es reducir el área de la reserva para poder construir viviendas en el 92,2% de su superficie total. Esto sin tener en cuenta que las 1.395 hectáreas de la Van Der Hammen prestan grandes beneficios ambientales como la captura de CO2 y el trabajo de punto de conexión entre los ecosistemas de los cerros orientales, el río Bogotá y los ecosistemas del cerro de Majuy al lado del municipio de Cota. Y es que la reserva no solo protege y garantiza la conectividad entre ecosistemas, también permite la conservación de especies de flora y fauna endémicas y la protección de suelos.

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.