3 toneladas de cacao fue la cosecha que los cacaoteros de Güérima, Puerto Príncipe y Chupave le vendieron a CasaLuker luego de haber sustituido sus cultivos de coca por este fruto. (Foto: Esteban Vega La-Rotta)

El viernes pasado la inspección de Güérima, un pequeño caserío de Cumaribo, Vichada, presenció un evento inusual en la región: un comprador llegaba a sus tierras para llevarse algo distinto a pasta de coca. 214 familias que antes vivían de esta mata le vendieron su primera cosecha de cacao a CasaLuker, una de las empresas procesadoras de cacao más importantes del país.

El cacao que producen los campesinos de esta región fue catalogado por CasaLuker como “cacao fino de aroma”, una variedad que representa solo el 8 por ciento del cacao que producido en el mundo. (Foto: Esteban Vega La-Rotta)

Desde 2012, gracias a la iniciativa del Ministerio de Defensa y a través de la Fuerza Aérea y de la Gobernación, la empresa ha capacitado a familias de las inspecciones de Güérima, Puerto Príncipe y Chupave en aspectos técnicos para la siembra, el cultivo y la cosecha de 100 hectáreas de cacao. Hoy, cuatro años después, el proyecto comienza a aflorar.

No fue fácil, sin duda, pues renunciar a una economía que en sus buenas épocas llegó a dejarles 9 millones de pesos al mes es casi imposible. Sin embargo, el desescalamiento del conflicto y la tímida presencia de narcos en la zona han cerrado cada vez más el mercado.

A la entrega del cacao asistieron los representantes de las 214 familias que hasta el momento componen PROAGRO, la asociación de cacaoteros que crearon los primeros campesinos de esa región que sustituyeron la coca. (Foto: Esteban Vega La-Rotta)

En octubre, cuando Semana Sostenible visitó por primera vez el caserío, los pobladores aseguraban que en todos los establecimientos la moneda con que se pagaba era la coca. Ahora, dos meses después, cuentan que en la carnicería y otras partes solo se reciben billetes, una medida que pone a pensar a quienes la siembran: “Ahora sí va a tocar sustituir porque la coca cada vez sirve menos”, cuenta El Chamo, un campesino que meses atrás era renuente a la idea y que hoy ya tiene media hectárea de cacao sembrada. (Vea: Vichada, rumbo a una vida sin coca)  

La Asociación de Productores Agropecuarios del Alto Vichada, PROAGRO, es la materialización de ese deseo de cambio. Se creó en 2012 cuando la Fuerza de Tarea Ares de la Fuerza Aérea llegó con la idea de sustituir coca por cacao y desde entonces se ha sostenido con el aporte mensual que hacen las 214 familias que la componen y los cerca de 1.200 millones de pesos que la Gobernación ha entregado.

La Fuerza Aérea se encargó de transportar la primera cosecha de cacao que los campesinos le vendieron a CasaLuker hasta Bogotá. (Foto: Esteban Vega La-Rotta)

El viernes pasado CasaLuker cumplió parte del compromiso que asumió hace cuatro años con esta comunidad: comprar el cacao cosechado durante cinco años -con posibilidad de hacerlo por quince años más- asumiendo el transporte de la cosecha, un plan de capacitación y asistencia técnica, y el acceso a créditos para los cultivadores.

Así, el triángulo negro que antes componían las inspecciones de Güérima, Puerto Príncipe y Chupave, un triángulo de coca, guerra y petróleo, comienza a volverse el triángulo del cacao, con 130 hectáreas sustituidas. PROAGRO recibió un pago de 20 millones de pesos por las 3 toneladas de cacao que vendió, y las 222 familias que en octubre firmaron un acuerdo colectivo de sustitución voluntaria con la Presidencia, recibieron un primer incentivo para dejar de una vez por todas los cultivos ilícitos: 1.500.000 de pesos para invertir en cacao.

Güérima, Puerto Príncipe y Chupave son las tres inspecciones del municipio de Cumaribo que hasta el momento hacen parte del programa Desarrollo Integral del Vichada, que pretende que los campesinos sustituyan los cultivos de coca por cacao. (Foto: Esteban Vega La-Rotta)

Sin embargo, ese acuerdo es harina de otro costal. Aún persiste la inconformidad de los indígenas y de otros cultivadores de la zona que aunque no cultivan coca quieren cultivar cacao, porque, según ellos, si el Gobierno no los ayuda con iniciativas como esta estaría enviando un mensaje contraproducente a la comunidad: “al que delinque le va mejor”.

El día anterior a la entrega del cacao, 222 familias que se acogieron al acuerdo colectivo de sustitución de cultivos suscrito en octubre recibieron un cheque por 1.500.000 para iniciar el proceso de sustitución. (Foto: Esteban Vega La-Rotta)

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