Su nombre es Xenoturbella y a simple vista parece una media tirada en el fondo del mar. No tiene cerebro, branquias, ano, ojos, ni órganos reproductores. Solo una apertura en la espalda por la que entra la comida y salen los desechos.

Fue descubierta en 1949 en Suecia, pero durante 67 años ningún científico había podido entender cuál era su papel en la cadena evolutiva. Sin embargo, el pasado 4 de febrero la revista Nature publicó un artículo en el que explica como un grupo de investigadores del instituto de oceanografía Scripps de Estados Unidos, de la mano con el Museo de Australia occidental y el Instituto de investigación del Acuario de la Bahía de Monterrey, descubrieron cuatro nuevas especies de Xenoturbella en las costas de California (Estados Unidos) y México. (Vea: Animales que parecen sacados de la ciencia ficción)

Estos especímenes permitieron a los científicos concluir que las cinco especies de Xenoturbella tienen un papel clave en la cadena evolutiva de los animales. Greg Rouse, líder del equipo investigador de Scripps, explica en entrevista con Nature que "este hallazgo permitirá entender mejor la vida en la tierra por estos animales son formas tempranas de vida”.

Cuando la primera especie de Xenoturbella fue hallada en Suecia, la Xenoturbella bocki, fue clasificada como un gusano plano. Más adelante, en la década de los noventa, esta clasificación se simplificó y llegó a ser considerada un molusco.

En años recientes, sin embargo, los estudios sobre estos animales han mostrado que el ADN secuenciado, típico de los moluscos, era de lo que había comido y que son cercanos a los vertebrados y equinodermos (animales marinos que tienen dermatoesqueletos que son placas óseas que se yuxtaponen). Los nuevos tipos de Xenoturbella permitirán entender cómo fueron evolucionando los sistemas de órganos como las tripas, el cerebro y los riñones. (Vea: Árboles de 50 metros que generan electricidad)

El equipo que descubrió las nuevas Xenoturbellas analizó más de 1.200 genes del animal para concluir con certeza que son organismos simples, muy cerca de la base del árbol evolutivo de los animales simétricos que son aquellos que se caracterizan por tener un centro o espina y dos mitades iguales.

Las nuevas especies de Xenoturbella son: Xenoturbella monstrosa, un pez que mide 20 centímetros; Xenoturbella hollandorum, que mide 2.5 centímetros; Xentorubella profunda, que se descubrió a una profundidad de 3.700 metros bajo el nivel del mar; y Xenoturbella churro, un pez de 10 centímetros similar al dulce que del que toma su nombre. Estos nuevos especímenes se encuentran en la colección de invertebrados de Scripps y seguirán siendo analizados para entender cómo han evolucionado los animales que hoy pueblan la Tierra.

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