| 2016/02/15

Secan la quebrada Rosales para construir viviendas de lujo

El pasado 12 de enero el cauce de la quebrada Rosales amaneció completamente seco. Cinco obras ubicadas en la Reserva forestal de los cerros orientales son las responsables. Ni la Secretaría de ambiente, ni los sellamientos de la CAR y la Alcaldía de Chapinero pudieron evitar la tragedia.

Esta historia comienza con una publicación en el Facebook de los Amigos de la Montaña en la que denunciaban que la quebrada Rosales había desaparecido. Aparte de las fotos que parecían comprobarlo, añadieron los vínculos a unos documentos de la Secretaría de Ambiente en los que se advertía que esa sería la consecuencia de la construcción ilegal de algunas viviendas de lujo en el predio El Bagazal, un condominio ubicado dentro de la Reserva Forestal de los Cerros Orientales de Bogotá.

De inmediato Semana Sostenible contactó a Andrés Plazas, el director de Amigos de la Montaña, para preguntarle si era posible visitar el lugar para hacer un video. Él respondió que lo mejor era pedir el acompañamiento de la CAR Cundinamarca, pues en la entrada del predio había un celador que seguramente iba a impedir el acceso por ser “particulares”. Por su parte la CAR asigno a Lorena, una ecóloga que llevaba algún tiempo haciéndole seguimiento al caso, para hacer una visita.

Junto a Lorena y Andrés este medio se dirigió a la entrada del condominio y allí comprobó lo que este nos había advertido. El celador permitió a regañadientes la entrada de la camioneta de la CAR, pero se opuso de manera beligerante a que personas ajenas a esa entidad ingresaran al predio. Al final fue gracias a unos agentes de la Policía que están asignados a ese lugar que Semana Sostenible pudiera entrar y hacer las tomas y las entrevistas para el video.

Ese día se pudo comprobar cómo las obras en cinco predios han afectado la quebrada, incluyendo un lago artificial formado mediante el represamiento del cauce. Es necesario aclarar que este predio, llamado el Arrayán, es legal en la medida en que existe desde antes de la Sentencia del Consejo de Estado que prohibió todas las construcciones en los Cerros Orientales posteriores al 2005.

De hecho, el dueño de esa casa fue el único que respondió una entrevista a través de su abogado. Y además acató la orden de la CAR de eliminar la barrera que estaba represando el agua. Los propietarios de los cuatro predios restantes, cuyas construcciones están selladas porque son posteriores a la fecha fijada por la sentencia, no pudieron ser localizados ni siquiera por las autoridades.

Por esa razón, en octubre pasado la Alcaldía Local de Chapinero interpuso una demanda contra ellos en la Fiscalía delegada para la Protección de los Recursos Naturales y el Medio Ambiente, por presunto fraude a resolución judicial (continuar construyendo sus viviendas a pesar de los sellamientos) y por delitos contra el medioambiente. Según una fuente consultada en la Fiscalía, el proceso está en etapa de investigación.

Entre tanto, la quebrada Rosales dejó de fluir. No valieron ni las advertencias de la Secretaría de Ambiente, ni mucho menos los sellamientos de la CAR y de la Alcaldía Local. Y ante este panorama, es necesario prender las alarmas y preguntarse las instituciones están en la capacidad de proteger a los Cerros Orientales, que son uno de los principales patrimonios ambientales de Bogotá.

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