| 2017/05/04

El mono de Gibraltar más amenazado que nunca

El mono de Gibraltar, o de Berbería, podría desaparecer en diez años. Esta especie originaria del Sahara enfrenta un momento crítico a causa de la reducción de su hábitat, el tráfico ilegal y el turismo irresponsable.

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AFP

Si no se toman medidas, esta especie desaparecerá en diez años", advierte un cartel en el parabrisas de un viejo 4x4. Al volante, Ahmed Harrad recorre el norte de Marruecos para convencer a la población de proteger al mono de Gibraltar.

También conocida como mono de Berbería, esta especie de macaco, que pesa entre 15 y 20 kilos, vive actualmente en zonas reducidas del norte de Marruecos, en la región montañosa del Rif y el Atlas, en la Cabilia argelina y en Gibraltar.

Desde 1900 desapareció de Túnez y en Gibraltar actualmente quedan apenas 230 ejemplares, convertidos en atracción turística.

Estos macacos son una especie amenazada de extinción según la oenegé Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés).

La causa es la explotación excesiva de los bosques que reduce su hábitat natural, la caza ilegal con fines de exportación a Europa y la inconsciencia de turistas que arrojan a los simios alimentos perjudiciales para su salud.

En 2016, a pedido de Marruecos y de la Unión Europea, la especie fue clasificada en el anexo I de la Cites, la Convención sobre el comercio internacional de las especies amenazadas de extinción, para que sea considerada como "muy protegida".

Ello “permitirá a Marruecos y a otros países federar sus esfuerzos para luchar contra el comercio ilegal” del mono de Gibraltar, se alegra Zouhair Ahmaouch, un responsable del Alto comisionado marroquí para aguas y bosques.

De hecho, frente al peligro, Marruecos lanzó un plan de salvaguarda y cuenta con una sociedad civil “muy activa” para proteger a la especie, destaca Violeta Barrios, de UICN Mediterráneo.

“Trabajamos sobre dos ejes: la vigilancia, el seguimiento y el censo de la especie en el Rif, así como la sensibilización de las poblaciones locales para que se conviertan en actrices activas de su salvaguarda”, explica a la AFP Harrad, presidente de la asociación Barbary Macaque Awareness & Conservation (BMAC), una de las más comprometidas en la defensa del mono de Berbería en Marruecos.

Adultos agresivos

Según Harrad, el simio se vende ilegalmente entre 1.000 y 3.000 dírhams (entre 100 y 300 euros) a clientes de Europa, en violación de la legislación marroquí que prohíbe este comercio.

“Muchos extranjeros compran monos de Gibraltar como animales de compañía”.

De joven, el mono de Gibraltar “es tranquilo y agradable” pero cuando crece las cosas cambian: “muerde, rompe, se pelea con los niños, se trepa a las cortinas”. Por esa razón, los primates suelen ser abandonados por sus dueños, destaca Harrad.

Marruecos, a pesar de que tiene “la responsabilidad de conservar este patrimonio, no puede repatriar los monos que andan sueltos por Europa”, explica a la AFP Zouhair Ahmaouch, “porque no sabemos si vienen de Gibraltar, de Argelia o de Marruecos”.

No se ha realizado ningún censo a escala Marroquí, pero según las estimaciones, habría en total entre 3.000 y 10.000 actualmente, contra 17.000 hace 30 años, según estudios científicos.

En Argelia, eran 5.500 hace 30 años. No existen cifras actuales disponibles, pero su zona de hábitat se redujo a la mitad. El macaco ya no figura en la lista de especies amenazadas en este país, lamenta la UICN, al destacar que este mono no se beneficia de las prohibiciones totales de captura, posesión y comercialización previstas por la lista.

Argel elabora actualmente una estrategia de preservación que debe ser finalizada a fines de 2017, indicó a la AFP UICN Mediterráneo, que también prevé endurecer las sanciones.

Obesidad

En Marruecos, aunque en el Rif son de difícil acceso y viven en estado salvaje, los monos de Berbería fueron domesticados en los bosques del Atlas, donde los turistas se divierten dándoles de comer.

Un comportamiento que provoca “problemas sanitarios, como la obesidad, que se repercute en su capacidad de reproducción”, lamenta Lahcen Oukennou, responsable del parque nacional de Ifrane. Confrontado al mismo problema, Gibraltar impone una multa de más de 500 euros a los turistas que les dan de comer.

El plan de Marruecos incluye por otra parte medidas “de rehabilitación y de reconstitución de los hábitats de esta especie”, destaca Anouar Jaoui, director del parque nacional de Talassemtane (norte), donde viven en estado salvaje decenas de monos.

Marruecos debe aún “hacer avances para hacer respetar las leyes de protección de la fauna salvaje” en el territorio, destaca Barrios, que preconiza seguir con las campañas de sensibilización, como las que se realizan en el Atlas para sensibilizar a los turistas.

En la escuela, los alumnos aprenden la problemática y “la importancia de la especie”, agrega.

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