La historia reciente de Tasco está íntimamente ligada a Acerías Paz del Río, una siderúrgica que marcó toda una época en Boyacá y en Colombia. Esta empresa llegó al municipio en los años cincuenta, cuando se descubrió un enorme yacimiento de carbón que alimentó durante mucho tiempo los hornos para la fabricación del acero. Sesenta años después, algunos de sus pobladores no quieren saber nada más de la empresa ni mucho menos de esta actividad.

Gustavo Montoya trabajó más de 20 años en Acerías y hoy es uno de los líderes de la resistencia contra la reapertura de una mina de hierro que fue operada por esta empresa hasta su abandono en 2003. En ese momento se dieron cuenta de todos los estragos que había causado la minería en el municipio. “Por eso, cuando la empresa viene a decirnos que quiere volver a explotar, le mostramos los daños que dejaron y les decimos que mejor por acá no vuelvan”, explica Montoya.

Las evidencias saltan a la vista. Desviación y contaminación de varias fuentes de agua, derrumbes, grietas profundas, casas abandonadas y una economía dependiente de los minerales son las razones que esgrimen los habitantes de Tasco para levantarse en contra de un nuevo ciclo de explotación minera. Este es el reportaje completo.

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