Freddy Téllez es abogado de profesión pero emprendedor de oficio. Hace siete años, en búsqueda de nuevos enfoques para su comercializadora de productos provenientes del panal de abejas, dio con una idea que revolucionó su negocio: cosméticos hechos a partir de miel, jalea real, polen y demás materias primas de la colmena. Con este objetivo en mente, y con la ayuda de un equipo de expertos químicos y técnicos, fundó su propia empresa, Apiflower. 

La compañía es una de las pioneras en el país en cosméticos a base de propóleos, una resina pegajosa que las abejas obtienen de los árboles y que luego procesan para inmunizar su panal. Esta sustancia posee propiedades antioxidantes y acelera la regeneración de los tejidos cutáneos, con lo que ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro. “Asumimos el desafío de aplicar la apiterapia a la alta cosmética, es decir, a los tratamientos antiedad que buscan prevenir y resolver problemas en la piel como arrugas, flacidez, y manchas”, asegura Téllez. (Vea: Los indígenas Nasa que producirán su propia energía)

Para producir estos productos, que varían entre espumas limpiadoras, cremas regeneradoras y nutritivas, exfoliantes e hidratantes, Apiflower cuenta con alianzas estratégicas que generan empleo. Alrededor de 30 apicultores en el departamento de Santander, 40 en Huila y 12 en Cundinamarca suministran las materias primas y, adicionalmente, reciben capacitación como parte de los beneficios. 

Desde sus comienzos, Apiflower ha incursionado en el mercado internacional, y empezó en 2008 con Corea del Sur. “Al principio tuvimos un rechazo total, inclusive, un rechazo con absolutas prevenciones. Ni siquiera nos aceptaban muestras para testearlas. La razón: ellos no concebían a Colombia como un país que produjera alta cosmética. Finalmente, cuando logramos llegar a un destinatario, pensaron que nuestro desarrollo era muy interesante”, cuenta Téllez. Actualmente, y luego de superar obstáculos similares en cada país, la empresa ha logrado ingresar a los mercados de Rusia, España y Estados Unidos. 

Con el fin de posicionar una marca con carácter colombiano y de hacerla más atractiva para los europeos y los norteamericanos, la compañía decidió hacer una sinergia entre las propiedades de los productos apícolas y los frutos amazónicos. Cupuazu, buriti, borojó, muru-muru y chontaduro son algunos de los ingredientes que suman sus beneficios terapéuticos a los cosméticos naturales de Apiflower. 

Según Freddy Téllez, los productos de la compañía son puestos a consideración de test dermatológicos en los laboratorios de Allergisa, en Brasil. “Estas evaluaciones verifican que no causen daño o irritación a la piel y prueban su eficacia”, explica. 

Durante el último año, Apiflower presentó un crecimiento más de tipo cualitativo que cuantitativo, logrando ingresar al mercado de los Estados Unidos. Según sus proyecciones, se espera que hacia 2015 las exportaciones puedan superar las ventas nacionales, así como también, que el mercado natural colombiano conozca las bondades de cosméticos de alta gama realizados dentro del propio país.

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.