El dilema al que nos enfrenta el cambio climático es tan viejo como la humanidad misma, solo que llevado a la décima potencia. Generar bienestar cuesta. Así como comer implica tener menos comida guardada, tener recursos como energía eléctrica, transporte y alimentos tiene costos muy específicos. Esos costos se pueden medir en dinero (cuánto cuesta producir), en recursos naturales (cuántos litros de agua u hectáreas de bosque se requieren) o en emisiones (cuántas toneladas de gases de efecto invernadero se emiten al producir o usar un bien o servicio).

El problema de este último costo es que lo que emitimos está determinando nuestro futuro como especie: cada grado que suba la temperatura implica perder 6 por ciento de los cultivos de trigo, un incremento en el nivel del mar de hasta cinco metros (poniendo en peligro la existencia de las poblaciones costeras) y la desaparición de glaciares que proveen de agua a gran parte de las ciudades del mundo. 

Para evitar que la temperatura global aumente más de 2 grados Celsius de aquí a 2050, las emisiones per cápita a nivel global tendrán que bajar a un máximo de 2 toneladas por persona de las 7 toneladas por persona anuales.  

La semana pasada se presentó al calculadora de Carbono 2050, una herramienta que nos debe permitir tomar en cuenta lo que nos cuestan las decisiones que tomamos en materia de desarrollo. Esas decisiones pueden ser tan básicas como qué forma de transporte favorecemos como sociedad, dónde cultivamos nuestros alimentos y de dónde proviene nuestra electricidad.

¿Quién está detrás?

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha sido sin lugar a dudas uno de los principales promotores de una agenda de crecimiento verde en Colombia. Sus recursos, a pesar de tener un relativo bajo perfil,  han sido un apoyo imprescindible  en el desarrollo de la estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono. Ese programa, bajo el liderazgo del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), coordina todas las acciones del estado para mitigar las emociones de gases de invernadero que causan el cambio climático. Lo que poco se publica es que los recursos del PNUD han llegado a financiar a un buen número de los contratistas que hoy se sientan en el MADS para coordinar la instrumentación de la estrategia.

Otra de las instituciones que ha sido clave en este tema es la Embajada del Reino Unido en Colombia, que incluso ha traído dos veces a Colombia a Nicholas Stern, economista que ha sido uno de los más efectivos comunicadores del mensaje de urgencia del cambio climático.  

Ambas entidades, con el apoyo del MADS y la ECDBC, duraron más de un año desarrollando una versión de Calculadora de Carbono para Colombia. El equipo lo formaron integrantes del equipo ambiental de PNUD y del Departamento de Energía y Cambio Climático del Reino Unido. El equipo, que esperamos perfilar pronto, está compuesto en su mayoría por mujeres, casi todas menores de 30 años, con mucha asesoría técnica de los expertos británicos.

¿Para qué sirve?

Por ahora la calculadora está proyectada para ser utilizada por tomadores de decisiones macro, particularmente en el sector público. Sin embargo, también los individuos pueden utilizar el insumo para tomar sus decisiones o sentar sus posiciones frente a las políticas públicas. Nunca está demás saber cuánto cuesta, en términos de supervivencia, lo que decidimos hacer hoy. 

En Semana Sostenible, meros ciudadanos de a pie (ni ingenieros ni matemáticos) nos sentamos a usar la calculadora, y nos enteramos de lo siguiente:

Los sectores que se incluyen son los que más significativos para Colombia: edificaciones, industria, transporte, electricidad (renovable y no renovable), residuos, bosques, agricultura, ganadería, bosques, transporte, combustibles fósiles y biocombustibles.


Los cálculos se hacen con base en escenarios como los del IPCC pero de acuerdo con su ambición: de mínima a extrema. Para cada sector se explica a qué se refiere el nivel de ambición. 

Según parece, la tendencia más efectiva para tener el mayor impacto en el caso de Colombia es el uso de la tierra. 


Las decisiones de transporte quizás son las más interesantes para los individuos porque sí parten del comportamiento individual. 

Es muy fácil de usar en el portal y para quienes quieren jugar con el modelo, es muy fácil descargar el Excel y jugar con las cifras. (Calculadoracolombia2050.com)

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